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Reseña IV

PALPITACIONES ORDINARIAS. Gabriel Racki. (En PAPERS 777)

En su condensado e interesante artículo, Gabriel Racki se pregunta por el sentido del significante ordinario frente a lo que sería lo extraordinario. Si las psicosis enseñan a través de las épocas sobre el estatus del Otro y rechazan el semblante de autoridad paterno, en la actualidad dicho rechazo no es tan ruidoso, dada la declinación del semblante paterno y el ascenso del objeto al cenit social. En este sentido lo ordinario converge con el orden discursivo, con la inconsistencia del Otro para ordenar el goce del sujeto contemporáneo. Así la investigación psicosis ordinaria mantiene atento al clínico en la lección perpetua de las psicosis: el síntoma como una resistencia del sujeto a consentir una ley de regulación de su goce, a una clasificación para todos. La practica con el psicótico esclarece el acto del analista y destituye fantasmas e ideales. Así pueden seguirse diversas conceptualizaciones según la época: ser el secretario del alienado, no comprender, no actualizar al padre schreberiano, (…) y actualmente, hacerse destinatario de los signos ínfimos de la forclusión. Esta puesta a punto induce a renovar el estudio del acto analítico bajo transferencia.

Iñigo Martinez.

 

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Cita V

“Las psicosis ordinarias podrían ayudarnos a subvertir los “diagnósticos” rígidos, permitiendo mantenernos lo más cerca posible de la experiencia del sujeto, orientándonos a partir del goce del parlêtre. Es una clínica de soluciones singulares, inventivas, personales. Es una clínica de los “divinos detalles” que nos lleva a identificar, caso por caso, lo que se pone en juego para cada cual para tratar de situar lo que le hace sostenerse en la vida, lo que lo desestabiliza o puede hacerlo vacilar en cierto momento.”

Victoria Horne, Las psicosis ordinarias: alcance y límites en Editorial, Papers 777 N.1, p.p 6.

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“DESTELLO” DE NICOLAS LANDRISCINI

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PSICOSIS ORDINARIA Y LAZO SOCIAL: APUNTES

Propongo unas breves consideraciones a partir de la lectura de un texto de nuestra colega Véronique Voruz titulado “Psicosis ordinaria y democracia”[1].

Una observación de Eric Laurent y otra de JAM provocan la reflexión de Véronique Voruz. En la Convención de Antibes[2], Eric Laurent indica que la psicosis ordinaria es la psicosis de la era democrática, y añade que se trata de la psicosis de masas. JAM precisa a continuación que dicha forma de psicosis es coherente con la época del Otro que no existe.

La democracia contemporánea es el modo de organización social resultante de la coalición actual entre el discurso capitalista y el discurso de la ciencia. Tiene por corolario la inexistencia del Otro. ¿En qué sentido? En el sentido en que la ciencia disuelve la “fixión”[3] entre significante y significado otrora asegurada por el NP, garante de la existencia del Otro. En su defecto, tal y como lo desarrollan Eric Laurent y JAM en “El Otro que no existe…”, vivimos en el régimen de la conversación ininterrumpida como intento permanentemente inacabado de fijar el sentido último de la lengua: he ahí una de las características de la democracia contemporánea.

El régimen del NP garantizaba la existencia de un Otro consistente cuya declinación en lo social era el imperio del universalismo, organizado por la lógica masculina del todo, la excepción y el límite. De dicha configuración eran solidarias las patologías del ideal, con sus correlatos la culpa, el deber y la prohibición. En contrapartida, la democracia contemporánea se caracteriza por la globalización, la cual está sostenida por la lógica del “no todo social”[4], que entraña el régimen de lo ilimitado así como la horizontalidad en el lazo social (lógica de redes, etc).

En esta configuración, Véronique Voruz postula que la psicosis ordinaria sería un efecto de la instalación de la lógica del no todo en lo social. En efecto, el imperio de la globalización tiene como consecuencia el individualismo de masas. Ello produce sujetos dispersos, desarrimados: los modos de vida ya no son organizados colectivamente sino que cada sujeto está abocado a inventar su vida.

¿Qué se desprende de ello? Pues bien, tal y como lo indica JAM desplegando al último Lacan, que todo el mundo es loco, es decir delirante[5]. Ahora bien,  ya no se trata aquí tanto de delirios extraordinarios sino más bien ordinarios, es decir meramente normales. ¿No es acaso lo que constatamos cada día en nuestra clínica?

[1] Voruz, V. : « Démocratie et psychose ordinaire », en Quarto nº 94-95, enero 2009. P. 116-122

[2] La psychose ordinaire : La convention d’Antibes, Agalma, Le Seuil, 1999. P. 258-260

[3] Neologismo formado por JAM en El Otro que no existe y sus comités de ética, Paidós, Buenos Aires 2005. P. 12

[4] Miller, J-A : « Intuiciones Milanesas I y II », 2002, en Cuadernos de Psicoanálisis nº 29. P. 38

[5] Miller, J-A : Todo el mundo es loco, curso 2007-08, Paidós, Buenos Aires 2015.

 

Nicolas Landriscini. Psicoanalista el Paris. Miembro de la ECF y de la AMP.

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“DESTELLO” DE FRANCESC VILÀ

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DESTELLOS DE MAESTRÍA CLÍNICA LACANIANA.

Así habló Lacan de sus antecedentes en la clínica:  “…apuntaremos el origen de este interés. Reside en el rastro de Clerambault, nuestro único maestro en psiquiatría”[1].

“Clerambault conocía bien la tradición francesa, pero era Kraepelin quien lo había formado, en quien el genio de la clínica era llevado a lo más alto…

…pero necesariamente, nos parece, nos vimos conducidos a Freud. Pues la fidelidad a la envoltura formal del síntoma, que es la verdadera huella clínica a la que tomábamos gusto, nos llevo a ese límite en que se invierte en efectos de creación”[2].

Bajo este posicionamiento en la clínica, la enseñanza de Lacan debate por épocas sobre la cura psicoanalítica. Si bien, tanto para las neurosis como para las psicosis, se trata de un saber hacer con el acto de interpretar o de silenciar.

Primer destello: la psicopatología de la vida cotidiana. En las neurosis el movimiento de reconquista del campo freudiano pone al día la posición del inconsciente reprimido en la dirección de una cura no sin transferencia.

Se trata de escuchar la psicopatología de la vida cotidiana para, así, esclarecer su envoltura formal como síntoma. Y la pregunta que surge es: ¿qué hacer con los lapsus, los actos fallidos, los sueños, los witz?

Estas formaciones del inconsciente se repiten en la clínica como interpretaciones del inconsciente y al sujeto supuesto le corresponde saber hace, no sin principios, para descifrar el resto reprimido de las mismas.

La interpretación del analista puntúa en la sincronía para así, en la diacronía, conseguir “hacer resonar, hacer alusión, sobreentender, hacer silencio, hacer de oráculo, citar, hacer enigma, mediodecir, revelar…”[3].

El psicoanálisis, a diferencia de otras prácticas de la salud mental inspiradas en la tradición inaugurada por Jaspers, no hace por autentificar o comprender el weltschmerz psicológico o sociológico, el cansancio o la fatiga del mundo[4]. Lo interpreta como síntoma contemporáneo del malestar en la weltanschauung de la civilización.

Segundo destello: el fenómeno elemental y su interpretación delirante. La introducción a la cuestión de las psicosis[5] interroga sobre el inconsciente a cielo abierto, asunto preliminar a cualquier tratamiento posible.

Leemos en las primeras líneas del Seminario de La Psicosis que Freud no ignoraba la esquizofrenia. El movimiento del concepto le era contemporáneo. Alentó los trabajos de la escuela de Zúrich y relacionó la teoría analítica con el entorno de Bleuler pero trazó una divisoria entre, por un lado, la paranoia y con lo que, por otro lado, le gustaría se llamase parafrénia –que corresponde con toda exactitud con el plural de las esquizofrenias-.

¿Qué muestra el inconsciente a cielo abierto? Que tanto la noción de automatismo mental de Clerambault como la interpretación delirante, o parafrénica, schreberiana se hallan en el epicentro de la clínica de las psicosis y la pregunta pertinente es: ¿cómo hacer para no defraudar a los ciudadanos protagonistas de su malestar que se enfrentan al fenómeno xenopático y a su interpretación? Fenómeno elemental, experiencia alucinatoria o lengua fundamental delirante siempre son muestra del nacimiento subjetivo de un Otro maligno animado por el Deseo de Muerte[6].

 “El reverso de la interpretación consiste en cernir el significante que hace las veces de fenómeno elemental del sujeto. Significante que se presenta aislado y como anterior a que se haya articulado en la formación del inconsciente que le da sentido de delirio”[7].

Este tipo de interpretación separa o hace de corte en la relación con el Otro psicótico, el Otro que retorna desde lo real en lugar de la psicopatología de la vida cotidiana neurótica. La interpretación pretende, en el horizonte, el efecto de silencio, de pausa o de estabilización delirante.

Cernir el fenómeno elemental xenopático –o su essaim, enjambre de destellos- así como producir el no pensar en nada son resultados esperables del hacer de corte de la interpretación en las psicosis. El analista no se deja llevar por la palabra loca, no hace de antipsiquiatra, por el mero hecho de que el delirio es una vía hacia la curación. Colabora a la defensa del sujeto ante el acontecimiento, elemental de la lengua o encadenado al lenguaje, que lo lleva de cabeza.

Tercer destello y retorno: los fenómenos ordinarios de la vida. ¿Qué hacer con los signos sutiles de la clínica contemporánea? Estos signos sutiles, si se anudan, producen efectos de creación. Son comparables a la envoltura formal del síntoma en el malestar ordinario de la civilización. Y son distintos de las posiciones de excepción ante la ausencia del Nombre del Padre en las psicosis extraordinarias. Estas formas normalizadas de locura rompen con la dogmática nosográfica[8], enriquecen la clínica con una variedad de recursos de la lengua que los sujetos ponen a prueba en sus conversaciones analíticas a la hora de sostener sus vidas y ser nominados a… frente los acontecimientos sorpresivos de la vida[9].

Estos fenómenos ordinarios testimonian de los cambios que ha experimentado la vida contemporánea. El campo lacaniano del goce considera que, de manera habitual, el espíritu de nuestro tiempo pasa de la otrora central función del Nombre del Padre y su correlato de novela edípica familiar. El nuevo organizador principal de la sociedad es el discurso de la Ciencia con sus cifras y porcentajes. Este nuevo amo, amo de gran crédito, es el protagonista estrella de los estragos del lazo social.

La Ciencia hace funcionar el nuevo mundo global. Y a los humanos les corresponde la ardua y cansada tarea de nombrar su propia utilidad en ese non stop. Hacen bricolaje de sus historias. Escriben la vida como un manual de uso.. . y quizá tienen al analista como secretario advertido en esta escritura.  

“Siempre estuvieron allí estas marcas, inscritas en una serie de fenómenos que van desde el fenómeno elemental a la fijación erógena, al trauma, al uso casi neológico de palabras comunes…”[10]

 La experiencia analítica practica un imposible, colabora a ponerlos en función y a anudarlos con la vida.

“La interpretación consiste en usar esos elementos que ya estaban allí y utilizar las particularidades de lo que siempre es una falla en el Otro y su fracaso en hacerse cargo del campo del goce como tal”[11].

 Curiosa la pragmática con los casos difíciles de clasificar, aparentemente raros o poco frecuentes. Recrea una variedad de usos útiles tanto para la neurosis como la psicosis. Estos casos muestran como la interpretación como puntuación y la interpretación como corte se serian en una banda de Moëbius.

Y por último, y no menos importante, conviene recordar que los fenómenos ordinarios facilitan el retorno a la unidad de experiencia en la clínica psicoanalítica: “El lugar del analista se define como formando parte del concepto del inconsciente. Al interrogar el acto analítico, Lacan señala que la verdadera originalidad del método analítico no es el haber producido una clasificación nueva, sino constatar que el analista ya está presente en la historia del paciente”[12]

Tanto la puntuación como el corte anudan el significante y el goce. Colaboran a la sinthomatizacón del sujeto que ha encontrado un analista para hacer posible la multiplicidad del oxímoron contemporáneo: la locura normalizada…

 

[1] Lacan, J. “De nuestros antecedentes”. En Escritos 1. Siglo XXI editores.

[2] Lacan, ibíd.

[3] Miller, La interpretación al revés. En Entonces ^Sssh…^. Minilibros Eolia, Barcelona-Buenos Aires 1996.

[4] Referencia al libro de Byung-Chul Han, La sociedad del cansancio en Herder. Barcelona, 2012. Otra referencia se puede encontrar en la primera clase del Seminario 3 de Lacan dedicado a las psicosis.

[5] Titulo de la primera clase del Seminario 3 del año académico 1955-56, dedicado a Las psicosis.

[6] Lefort, R&R. Nacimiento del Otro. Paidós. Barcelona, 1995.

[7] Laurent, E. La interpretación ordinaria en Freudiana numero 76, Barcelona 2016.

[8] Álvarez, J.M. Sobre las formas normalizadas de locura. Un apunte. Freudiana numero 76. Barcelona 2016.

[9] Brousse, M-H, La psicosis ordinaria a la luz de la teoría lacaniana del discurso en Freudiana numero 76. Barcelona, 2016.

[10]  Laurent, E. Ibíd.

[11] Laurent, E. Ibíd.

[12] Laurent, E. Ibíd.

Francesc Vilà. Psicoanalista en Barcelona. AME. Miembro de la ELP y AMP. Psicólogo Clínico. Director sociosanitario de la Fundación Cassià Just.

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Reseña III

LA INTERPRETACIÓN ORDINARIA. ÉRIC LAURENT1

Este texto se enmarca en la Conferencia de clausura del Seminario anglófono “psicosis ordinaria” que se celebró en París en julio del 2008, donde Éric Laurent propone extraer del significante “psicosis ordinaria” ciertos horizontes en relación a la interpretación en las psicosis.

Desde este contexto nos acerca a los trabajos de Heinz Kohut y Horacio Echegoyen, ambos miembros de la IPA, para plantearnos ciertos interrogantes acerca de la interpretación. ¿Se trataría, tal y como proponen estos dos autores, de acercarnos a una interpretación que señale lo verdadero?¿ Se puede pensar en una interpretación con prescripciones? ¿Es una interpretación en la que se apunta al texto del inconsciente como mensaje descifrable?

Éric Laurent nos orienta hacía otra apertura de vías en relación a la interpretación. Más bien, podríamos pensar en un trabajo permanente, que se produce cada vez, a cada encuentro, no estándar. Pero, no sin un principio. “El principio se enuncia: no hay metalenguaje”.

¿Y cómo reformular este principio que nos orienta en la interpretación de que no hay metalenguaje?

Laurent traza un recorrido desde la doctrina de Freud, hasta la segunda enseñanza de Lacan que engloba a la primera, para poder abrir horizontes con respecto a la interpretación en las psicosis en el tiempo del “todo el mundo es loco”2.

Por una parte, si en el tiempo en que nos orientábamos en la clínica con el soporte de la metáfora del Nombre del Padre que tenía la función de que la palabra se detenga, entonces, en este momento en que nos encontramos más allá del binarismo de neurosis-psicosis, se nos plantea la pregunta de“¿cómo interpretar si no tenemos al Nombre del Padre para estabilizar las significaciones?”

Asimismo,como uno de los efectos de situarnos en el momento de la enseñanza de Lacan  de la pluralización de los Nombres del Padre, extraemos que “es la lengua misma la que significantiza el goce transformándolo en trozos de goce, como el objeto a, a la vez elemento de goce y que sin embargo, funciona como una letra puede entrar en serie, puede ser sustituible, puede estar en el lugar de la causa.” Entonces Éric Laurent nos plantea la siguiente pregunta: “¿cómo podemos detenernos si es la lengua misma que se produce la significantización del goce?”

De este modo Éric Laurent nos propone centrar la interpretación en “el par ordenado (S1, a) siguiendo el hilo de este período de la enseñanza de Lacan en el que “la interpretación sólo debe referirse al objeto y modo de goce”.

¿Qué consecuencias trae aparejadas estas orientaciones? ¿De qué interpretación se trata en las psicosis?

”Se trata de buscar cómo pueden mantenerse unidos significante y goce en las variantes no estándar que presentan las diferentes psicosis.”

“Así para no dejarse llevar por el movimiento delirante, se trata entonces de volver a centrar al sujeto en los fenómenos elementales, los S1 aislados que se le imponen al sujeto psicotizado.”

“En la estabilización de la metáfora, el significante y el significado(de acuerdo a la primera formulación de la metáfora), el goce y el Otro(en la segunda formulación de esta metáfora), encuentran una manera de mantenerse unidos, el objeto a encuentra su lugar”.

¿Qué ocurre en los casos donde no encontramos una estabilización de la metáfora delirante?. ¿Qué actúa cómo punto de basta en esos casos raros, en estos casos inclasificables de la clínica?

“Entonces, , el hecho de que el lenguaje se haga cargo del goce, encuentra su uso particular”. Éric Laurent nos invita a escuchar la lengua particular de cada sujeto. “Cuando un sujeto psicótico viene a vernos, escuchamos la psicosis para que nos enseñe los elementos no estándar que el sujeto pone en marcha como puntos de detención. Al escucharlo nos preguntamos qué actúa para él como punto de capitón.”

Se trataría de “apuntar a que se introduzca la posibilidad de un corte, que la lengua deje de estar compactada, holofraseada.” Tomando la orientación de Jacques Alain Miller de “La fuga del sentido”3 al “Entonces, Sssh” tratamos de  obtener la posibilidad de las comas, de un silencio, donde “cortar el flujo significante …es la manera de acercarnos a la estructura del significante completamente solo. El significante unario, insensato como tal, quiere decir que el fenómeno elemental es primordial.”

¿Hacia dónde apunta está orientación?

Apunta hacia lo singular, apunta hacia el sinthome, tal y como Jacques Alain Miller nos orienta en su clase de diciembre del 2008, donde dice “el punto de vista del sinthome borra la distinción nuerosis-psicosis cuando destaca el modo de gozar en su singularidad, es decir, sustrayéndolo de las categorias. Esto es lo que quiere decir singularidad”4

Y tal y como Éric Laurent señala, “apuntar al sinthome es destacar, volver sobre los significantes, aislarlos, separarlos de la cadena, darles todo su lugar, que se desprendan de la cadena significante”

Por tanto, Éric Laurent nos propone en este texto  que “el reverso de la interpretación consista en cernir el significante como fenómeno elemental del sujeto, y como anterior a que se haya articulado en la formación del inconsciente que le da sentido de delirio.” Nos ofrece un  horizonte y desafíos para continuar este work in progress de las psicosis ordinarias donde el discurso del analista es “esta operación de corte del inconsciente. Apunta a producirlo.”

 

Jorge Lastra

 

1 Conferencia de clausura del Seminario anglófono”psicosis ordinaria”, realizado en Paría en julio de 2008, y publicada en al Revista Quarto 94-95,en enero de 2009 en Bruselas ECF, y en Mediodicho Nº35

2 Miller,J.-A, “Todo el mundo es loco”, Paidos,Bs.As., 2015

3 Miller,J.-A, “ La fuga del sentido”, Paidos,Bs.As., 2012

4 Miller,J.-A, “Entonces Sssh..,”, Minilibros, Eolia, Barcelona-Bs.As.,1996

 

 

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Cita IV

La categoría de sujeto- sujeto que está agarrado del S1- es in-homogenea, es decir, que el sujeto no es una categoría, no es susceptible de categorización. Así que la promesa del discurso analítico es la contraria a la del discurso de la evaluación: “no serás comparado”. Por eso cuando operamos con la noción de diagnóstico, nos ajustamos a algo que no entra en el discurso analítico propiamente dicho, pertenece a los preliminares. Por esa razón hay que lograr hacerlo más bien rápidamente: el diagnóstico es preliminar porque quiere decir clasificar en categorías. Mientras que una vez que el discurso analítico está instalado, el sujeto es incomparable. (…) Así como la cultura de la evaluación devalúa -el primer efecto buscado en la evaluación es producir en el evaluado la perdida de la estima de sí- el discurso analítico de manera estructural valoriza al sujeto.”
    Miller, Jacques Alain, La era del hombre de cantidad  En Todo el mundo es loco, Paidos, Buenos Aires, 2015, p.p 137.
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Cita III

La lectura de Jacques-Alain Miller fue considerar la pareja ordenada S1a: es decir, que un significante no va sin su cara de goce. De la misma manera que en la mecánica cuántica siempre hay dos aspectos de un fenómeno, en nuestra mecánica siempre está en juego el aspecto significante y el aspecto goce. Así se constituyó también el interés por el funcionamiento del S1 sólo -no tanto en cuanto pareja ordenada sino cortado de su relación con el S2-.  (…) En los grandes delirios la dirección de la cura consistía en tratar de evitar el delirio como tal. El modelo era Schreber. Pero cuando no tenemos esta producción tan importante: ¿qué hacer? La idea era más bien centrarse en el acontecimiento del cuerpo como el momento de abrochamiento, el punto en el cual se pueden anudar para un sujeto las consistencias RSI. (…) En esta nueva época nuestra orientación es precisamente seguir el programa de investigación sobre cómo hacer con esta perspectiva del S1 solo –sin el apoyo de la interpretación con el S2.

Laurent. Eric. La psicosis ordinaria. En: ¿Cómo se enseña la clínica? Páginas 85 y 92.

(Conferencia dictada en noviembre de 2006)