Destello de Paloma Larena

Escritura poética e interpretación

Mi canto, si se propone,

puede hacer del agua clara

un mar de complicaciones.

(R. Alberti, fragmento de Poética de Juan Panadero)

“¿Estar eventualmente inspirado por algo del orden de la poesía para intervenir en tanto que psicoanalista? Esto es precisamente eso hacia[1] lo cual es necesario orientarlos..”. En este Seminario 24, inédito, Lacan declara que es mediante un forzamiento que la interpretación analítica hace sonar otra cosa que el sentido. El sentido es lo que resuena con la ayuda del significante, y tiene poco alcance, tapona, pero con la ayuda de la escritura poética “ustedes pueden tener la dimensión de lo que podría ser la interpretación analítica”.

Es el año 1977, el Seminario anterior lo había dedicado a Joyce a quien aconsejaba leer aunque su Finnegan´s wake fuera ilegible. “El significante viene a rellenar como picadillo al significado” dijo de él[2]. Como el lapsus que se puede leer de infinitas maneras distintas, y por eso se lee mal, o no se lee. Sin embargo, y se dirige a los analistas, Joyce es como la abeja ¿acaso lee la abeja que ella sirve para la reproducción de las plantas? Suponemos que no, somos los humanos los que leemos en el gran libro del mundo, y le damos sentido, la prosa del mundo.

Pero la interpretación analítica, en la última enseñanza de Lacan, tiene otro objetivo que leer, o enseñar a leer el sentido del síntoma. Hay que ir más allá del desciframiento, allí donde se detiene en lo fuera de sentido del goce, dónde eso no le habla a nadie. Lacan lo calificó como acontecimiento del cuerpo, pero no del cuerpo imaginario  sino sustancial, el cuerpo que tiene consistencia de goce.

Y se va a apoyar en los equívocos, y en la escritura “Me interesa la escritura porque pienso que históricamente se ha entrado en lo real por fragmentos de escritura, a saber, se cesó de imaginar”[3]. Lacan sitúa su nudo representado, en el nivel de esta escritura pura que está fuera de sentido.

No toda la poesía sirve como orientación, “la poesía dicha, adormece”. Será en la letra, en la que encuentre su soporte.

Cuando dice Lacan, “no soy un poeta, sino un poema. Y que se escribe, pese a que parece ser sujeto”[4], nos enseña que no se trata de una identificación al artista, que estaría del lado del sujeto, sino de una interpretación, poética en ocasiones, que pueda resonar con el goce singular que resta en el síntoma.

Paloma Larena. Psicoanalista en Zaragoza. Coordinadora del ICF en Zaragoza. Miembro de la ELP y de la AMP


[1] Vers, tiene el doble sentido de “verso” y “hacia”

[2] Lacan, J. Seminario 20, p. 49

[3] Lacan, J. Seminario 23, p.66

[4] Lacan, J. “Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11”. Otros Escritos.

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