“Al sujeto que llega con su pregunta, “¿Qué debo hacer”, o “¿Quién soy yo?”, el análisis le ofrece tan sólo una respuesta: tú puedes saber, con un saber que nadie más que tú detentas, pero que solamente puede enunciarse con una palabra, dirigida a otro que se convierte en testigo de ella, palabra en la que cada uno hace entrar sus maneras de decir, sus imágenes, sus sueños, su historia, procediendo a una “puesta en intriga” de su vida. Ningún diagnóstico, psicológico o médico, puede desposeer al sujeto de esta dramaturgia singular en la que, al construir su épos, el sujeto no puede compararse con ningún otro”.
VV.AA. La regla del juego. Testimonios de encuentros con el psicoanálisis. Gredos, Barcelona, 2018, p.247.