Destello de Karina Piluso

La duda diagnóstica bajo transferencia de trabajo

El tema de la próxima Conversación “Diagnósticos bajo transferencia” me remitió a las clases que Lacan dedicó al Hombre de los lobos: “un personaje cuyo drama se debe en parte a su desinserción en la sociedad. Cuando llega a buscar a Freud, este sujeto presenta cierto trastorno neurótico que había sido calificado como un estado maniacodepresivo. Freud rechaza esta calificación monográfica: según él, el estado que presenta debe ser considerado como secuela de la curación espontánea de una neurosis obsesiva. Por último, cuando retoma con Ruth Mack Brunswick después del análisis conducido por Freud, el Hombre de los lobos presenta un comportamiento psicótico” [1]. (…) “este tratamiento no fue del mismo orden de lo que ocurre en un análisis en sentido estricto, fue una psicopedagogía, en la que se conversa acerca de la realidad”[2].

El Seminario que Miller le dedica a este caso no se centrará en el problema del Hombre de los lobos, “sino en el de Freud, quien no podía subjetivar las dificultades teóricas en juego que le presentaba este paciente en relación a la castración”[3].

Freud se topa con un obstáculo que lo confrontó con una pregunta clínica y por lo tanto, ética, pero no se detuvo ante este indomeñable, sino que intentó bordearlo partiendo de lo que ignoraba, de lo que resistía en él como saber y en el ir y venir entre el caso y la teoría apuntó a un saber no acabado como el mejor modo de hacerlo avanzar.

Recordemos el diagnóstico que plantea: “al final subsistieron en él, lado a lado, dos corrientes opuestas, una de las cuales abominaba de la castración mientras que la otra estaba pronta a aceptarla y a consolarse con la feminidad como sustituto. La tercera corriente, más antigua y profunda, que simplemente había desestimado la castración, seguía siendo activable”[4]. Miller lo resume así: “existe una actitud ambivalente respecto a la castración y por debajo una actitud de verwerfungfundamental. Lo que quiere decir que el propio reconocimiento está dividido. Hay por tanto tres corrientes, abominar de la castración o aceptarla, pero con la tercera corriente siempre reactivable”[5]

Habla del encuentro de Freud con un paciente moderno a quien no supo del todo tratar y en las últimas clases del Seminario va dibujando un personaje nuevo, contemporáneo.

En el Conciliábulo de Angers y la Conversación de Arcachon y Antibes, recogidas en Los inclasificables de la teoría analítica[6], continúa planteándose nuevos problemas y arribando a soluciones inacabadas. Será en la conferencia Efecto retorno sobre la psicosis ordinaria que dio en el marco de un seminario anglófono en París donde la inspiración de Miller encuentra su término: “Hubo un caso de psicosis ordinaria, el Hombre de los lobos. Era psicótico y era una psicosis ordinaria porque estaba lleno de rasgos de la neurosis. El Hombre de los lobos ayudó a Freud a esclarecer la neurosis. Cuando leen a Freud, pueden dudar de su psicosis, pero cuando lo siguen en Ruth Mack Brunswick, es difícil dudar. Hace mucho tiempo comenté con mis colegas el caso del Hombre de los lobos. Algunos decían que era un neurótico, otros decían que era psicótico, y mi placer consistía en dejar eso en suspenso porque estimulaba así un gran interés en muchos comentarios interesantes de mis colegas”[7].

La riqueza que el caso del Hombre de los lobos aportó a la duda diagnóstica permitió abordar cuestiones epistemológicas que implicaron la revisión de las categorías hasta nuestros días y la aproximación a los rasgos de casos actuales, propios de la época que transitamos. Según James Strachey: “este caso es el más elaborado y sin duda, el más importante de todos los historiales clínicos de Freud. Su protagonista, un acaudalado joven ruso, inició su análisis en 1910”[8]. Pasaron casi cien años de trabajo y dedicación para arribar al concepto de psicosis ordinaria que además “produjo un empuje y forzamiento para hacer un diagnóstico caso por caso a través de la transferencia”[9].

Tal como se plantea en el texto de presentación “es en la conversación entre practicantes donde nuestras categorías clínicas se ponen al trabajo. Es en la conversación con otros donde el analista sale de la soledad de su práctica, para poner a cielo abierto su clínica y conversar para intentar saber dónde estamos”[10].

Dirá Lacan: “El don de la palabra entre Freud y su paciente cambió algo en la posición recíproca de quienes se hablaron”[11].

Los efectos aún continúan.

Karina Piluso. Psicoanalista en Barcelona, miembro de la ELP y la AMP.


[1] Lacan J., En los confines del Seminario, Buenos Aires, Paidós, 2022, p. 21.

[2] Ibid., p. 46.

[3] Amadeo de Freda, Damasia, “Jacques Alain- Miller, 13 clases sobre el Hombre de los lobos”. Freudiana, revista de la Comunidad de Cataluña de la ELP, N.º 67, Barcelona, 2013.

[4] S. Freud (1914), “De la historia de una neurosis infantil”, O.C. Tomo XVII, Amorrortu editores, Buenos Aires, 2006, p. 78

[5] Miller, J.-A., “13 clases sobre el hombre de los lobos”, USAM edita, Buenos Aires, 2017, p.36

[6] Miller, J.-A. “Los inclasificables de la clínica psicoanalítica”, Paidós, Buenos Aires, 2013.

[7] Miller, J.-A., «Efecto retorno sobre la psicosis ordinaria», Freudiana, revista de la Comunidad de Cataluña de la ELP, N.º 58, Barcelona, 2010.

[8] S. Freud (1914), “De la historia de una neurosis infantil”, Obras Completas. Tomo XVII, Amorrortu editores, Buenos Aires 2006, p. 3

[9] Stiglitz, Gustavo, Ecos de la XIII Conversación Clínica Antena Clínica Bilbao, disponible en https://conversacionantenaclinicabilbao.com/ecos-2/

[10] Texto de presentación de la XIII Conversación Clínica Antena Clínica Bilbao, disponible en:  https://conversacionantenaclinicabilbao.com/texto-de-presentacion-xiii/

[11] Lacan J., En los confines del Seminario, Buenos Aires, Paidós, 2022, p. 37.

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