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Citas y Reseñas VIII Conversación Clínica

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ENTRADA I

“El término invención se opone al de creación. El acento propio de la invención es -seamos tautológicos- su carácter creacionista. La creación pone el acento sobre la invención ex nihilo, a partir de nada. Es el acento teológico de la palabra creación.”

“Hay seguramente una zona semántica común entre invención y creación. La invención se opone más fácilmente al descubrimiento. Se descubre lo que ya está ahí, se inventa lo que no está. Es por ahí que la invención es pariente de la creación. Pero el acento del término “invención” es en este caso una creación a partir de materiales ya existentes. Le daré a buen grado a la invención el valor de bricolage.”

 Miller, J.A. La invención psicótica. Virtualia 16. Febrero/Marzo 2007. Pag 1.

“Freud, es cierto, llega a entificar, si puedo decirlo así -hace que algo sea, algo que sería la cosa de la que hablaba ahora mismo con el nombre de la naturaleza, clava toda una serie de banderitas en lo que se soporta como un cuerpo, habla de la pulsión como de algo que tiene que ser y que está vinculado a configuraciones muy precisas en ese cuerpo, y especialmente a cuatro orificios que juegan un papel patente y notorio.

“Pero, incluso cuando entifica, es claro, sobre todo si uno se refiere a lo que escribió antes sobre la pulsión, que esta pulsión no es una substancia sino un vector. Es un signo matemático de algo que se trata de justificar.”

J.Lacan. El fenómeno lacaniano. En Uno por Uno Nro 46, 1998. (1974)

“(…) la lengua del cuerpo, que es la del goce, no autoriza ningún hedonismo feliz. Obliga a enfrentarse a su real. Este último inevitablemente, cuando el sujeto trata de negarlo, burlarlo, olvidarlo, irrumpe y hace fracasar los algoritmos mejor concebidos, las bases de datos más extensas, los cálculos más masivos que todo pretenden explicar, evaluar, prever. Esta emergencia de lo real es hueso que permite interrogar las ilusiones que someten al sujeto en su creencia de ser “amo de su cuerpo” gracias a normas de bienestar.”

  Laurent, E. El reverso de la biopolítica. Grama, Buenos Aires, 2016. Pág 12.

ENTRADA II

“Están los fundamentalistas, los que tratan de reinventar un Nombre-del-Padre inventando un dios feroz que los empuja hacia la muerte, con un superyó que plantea la pregunta acerca del plus de goce. Esto forma parte del momento actual de la civilización que llamo, no delirante sino un sentimiento delirante de la vida, es decir, vivir más bien con las invenciones particulares que ocupan el lugar de lo que fue esta herramienta más estándar que es el Nombre-del-Padre. En este sentido podemos entender por qué Lacan dijo, en este momento mismo de la civilización, “todo el mundo es loco, es decir delira”: somos llevados a inventar nuestra herramienta particular para guiarnos en materia de goce, en lo que es el abordaje sintomático de la relación sexual, sin el apoyo de estos instrumentos listos para usar. Por eso hay que hacer un esfuerzo más, no para ser republicanos como decía Sade, para gozar sin censura como lo querría Sade, sino un esfuerzo más para inventar algo que nos pueda servir para orientarnos.

En este sentido, este momento de la civilización está más en simpatía con el esfuerzo que tienen los psicóticos de inventarse recursos particulares cuando no creen en el instrumento estándar que es el Nombre-del-Padre.

En lugar de un mundo estandarizado vivimos más bien en mundos múltiples que se van duplicando, que son leídos a partir de significantes amos no estándar y que coexisten. En cierta manera se podría decir que el mundo es menos estándar de cómo lo era antes porque los instrumentos que permiten leerlo están más a la medida de cada uno, están más desestandarizados. Así, el movimiento de globalización de la civilización que produce un efecto homogeneizante en cierto nivel imaginario, con modelos imaginarios de comportamiento. Pero estas propuestas de estandarización imaginaria están acompañadas, al mismo tiempo,  de una desestandarización a nivel simbólico. Hay un movimiento dialéctico que a veces no se percibe. No hay que pensar que el mundo de la globalización impuesto por la ciencia produce únicamente el efecto homogeneizante. A través de la manera con que la ciencia, al globalizarse, hace callar a los Nombres del Padre y enmudece frente al hecho de dar indicaciones acerca de cómo vivir la cuestión sexual, se produce también en los sujetos este movimiento de reinventar, de reincorporar nuevas herramientas para ubicarse frente a las exigencias de goce que se nos imponen desde la civilización”.

Eric Laurent, El sentimiento delirante de la vida. Colección Diva (2011)

“(…) el hombre ama a su imagen como lo que le es más prójimo, es decir, su cuerpo. Simplemente, de su cuerpo no tiene estrictamente ninguna idea. Cree que es yo (moi). Cada uno cree que es él. Es un agujero. Y después, afuera está la imagen. Y con esa imagen hace el mundo.”

J.Lacan. El fenómeno lacaniano. En Uno por Uno Nro 46, 1998. (1974)

“[…] la signifcantización del falo, y por lo tanto de toda operación de signifcantización, depende de la lógica del bricolaje. Esto nos permitirá formular la hipótesis de que el sinthome es una pieza separada para disfuncionar, una pieza carente de función que traba las funciones del individuo. El bricolaje que propone el psicoanálisis es el de encontrarle una función. El ejemplo de Joyce es inevitable, el de un sujeto afectado por un síntoma, que no es automatismo mental pero depende de ecos en el lenguaje, dice Miller en Piezas sueltas. Lejos de hundirse con él, de ser esclavizado por el síntoma, tiene un margen de maniobra para construir con ese síntoma un escabel, un pedestal sobre el que poner algo bello.”

Bricolear, si se me permite el neogalicismo, es la exploración del psicoanálisis como imposible, es encontrar una función que se aplica al sinthome, no como formación del inconsciente curable, sino como la práctica de un uso lógico que nos permite alcanzar su real, el No hay del que padece cada quien, sea el no hay relación sexual, sea el no hay del Nombre del Padre.”

Cita extraída del artículo “Bricolés” por Ricardo. D. Seldes recogido en el número 7 de Papers 777, que incluye siete artículos bajo el título “El último Lacan con las psicosis hoy”

 

CITA RESEÑADA:

LOS SEIS PARADIGMAS DEL GOCE (J.A Miller)

En torno a la conversación clínica bajo el título “cuerpos y bricolajes” este sería un intento de bricolaje que reune citas en la que se hace referencia al cuerpo en cada uno de los paradigmas del goce que propone J.A Miller.

Del primer paradigma -La imaginzarización del goce:

El gesto inaugural, liberador, de Lacan se cumple bajo la bandera de la no-relación de lo imaginario y de lo simbólico. Extrajo de modo inolvidable el orden simbólico en su autonomía y enseñó a los analístas que había algo como la lógica, prescidiendo de toda referencia al goce del cuerpo, para establecer sus leyes. (pag 146)

Del segundo paradigma -La significantización del goce:

El significante anula el goce y lo restituye en forma del deseo significado. (…) ¿Donde está el goce entonces? Repartido entre deseo y fantasma. (…) Este fantasma comporta la vida, el cuerpo viviente por la inserción del pequeño a como imagen incluida en una estructura significante. Del lado del sujeto barrado tenemos, por el contrario, un ser de muerte porque es solamente función significante. (pag 149-150)

Del tercer paradigma -El goce imposible:

En la “Etica del Psicoanálisis” tenemos el goce conectado al horror, hay que pasar por el sadismo para comprender algo. Cuando se está en el lugar del goce se produce como una terrible fragmentación corporal y no le es suficiente a Lacan una sola muerte para dar cuenta, le agrega la segunda. (pag 155)

Del cuarto paradigama -El goce normal:

Lacan describe el inconsciente exactamente como un ano o como una boca. Lo describe al mode de una zona erógena para mostrar aquí que hay una comunidad de estructura entre el inconsciente simbólico y el funcionamiento de la función. Por comenzar así le fue suficiente decir en una frase, “algo en el aparejo del cuerpo está estructurado de la misma manera que el inconsciente”. (pag 157)

La operación de alienación no nos da más que un sujeto del significante, reducido a una falta del significante; es decir, no tiene otra sustancia que el conjunto vacio. Podemos buscar a tientas en dónde se encuentra ahí una sustancia susceptible de gozar, no encontraríamos ninguna. Para poder presentar la operación de la separación y la introducción de un objeto a como respuesta a la falta de significante, hay que substituir discretamente al sujeto el cuerpo viviente, el cuerpo sexuado. (pag 159)

Del quinto paradigma -El goce discursivo:

El ser previo es un ser de goce, es decir, un cuerpo afectado por el goce. Esta es la razón por la que Lacan dice en su seminario “El reverso del psicoanálisis” que el punto de inserción del aparato significante es el goce. Este punto de inserción nunca había sido mencionado como tal hasta entonces y obligaba a una subrepticia sustitución del cuerpo al sujeto, porque teniamos antes un funcionamiento de alguna manera autónomo, cerrado en sí mismo del orden simbólico. Es lo que condujo a Lacan, fuera de toda noción de la autonomía de lo simbólico, y contrariamente a la noción de autonomía de lo simbólico, a plantear que el significante es aparato de goce. (pag 166).

Del sexto paradigma -La no-relación:

Hay goce en tanto es propiedad de un cuerpo viviente, es decir, una definición del goce que relaciona al goce unícamente con el cuerpo viviente. Sólo hay psicoanálisis de un cuerpo viviente y, sin duda, que habla. El “y que habla” es aun para Lacan lo que merece ser calificado de misterio. Este punto de partida que privilegia el goce instaura la no-relación entre goce y Otro. Aquí disjunción quiere decir no relación. (pag 175).

Es así que la no-relación requiere de la invención. Es en este paradigma donde el concepto de bricolaje toma todo su peso.

Iñigo Martinez

CITA RESEÑADA:
ablar con el cuerpo. La crisis de las normas y la agitación de lo real. Elisa Alvarenga. Presidente de la FAPOL
ENAPOL VI “Hablar con el cuerpo”

El desorden en la civilización tiene como contrapartida diversos intentos de regular y evaluar; en nuestro campo, podríamos citar tanto el excesivo acceso a los psicotrópicos como la demanda de psicoterapias “autoritarias”. Intentos de regulación frente a la crisis de las normas y a la agitación de lo real, que encuentran múltiples maneras de manifestarse: violencia, infracciones de diversa índole, agresividad, síntomas diversos, abuso de drogas, pasajes al acto, etc.

Hablar con el cuerpo está en el horizonte de toda interpretación. El analista ofrece su cuerpo para que el paciente aloje su exceso de goce y haga existir el inconsciente. Se trata ahí de un nuevo concepto, el inconsciente real que no se descifra, sino que causa el ciframiento simbólico del inconsciente.

http://www.enapol.com/es/template.php?file=Textos/Hablar-con-el-cuerpo_Elisa-Alvarenga.html

Cosme Sánchez
ENTRADA III
El cuerpo propio y sobre todo su superficie es un sitio del que pueden partir simultáneamente percepciones internas y externas. Es visto como un objeto otro, pero proporciona al tacto dos clases de sensaciones, una de las cuales puede equivaler a una percepción interna. La psicofisiología ha dilucidado suficientemente la manera en que el cuerpo propio cobra perfil y resalto desde el mundo de la percepción. También el dolor parece desempeñar un papel en esto, y el modo en que a raíz de enfermedades dolorosas uno adquiere nueva noticia de sus órganos es quizás arquetípico del modo en que uno llega en general a la representación de su cuerpo propio”. (Pág.27)
El yo y el ello (1923) Sigmund Freud Obras completas Volumen XIX. Amorrortu editores

(….) ¿cuál es la fuente, el origen del lenguaje? Parece imposible pensar pura y simplemente que sea el cuerpo -que el cuerpo, como dicen, invente su expresión-. El lenguaje es un parásito al que es posible coordinar -estos hechos que Freud denomina como reprimido primordial, como lo Urverdrangt. Lo que hay como agujero en el centro del lenguaje vale igual que lo que hay como agujero en el centro del cuerpo, de lo cual solo sabemos sus proliferaciones imaginarias. Debe haber también un corazón, un agujero en el centro de lo real. Es lo que permite figurarse esta configuración tórica que articulo con el  nudo borromeo.

                             J.Lacan. El fenómeno lacaniano. En Uno por Uno Nro 46, 1998. (1974)

Se dice “El órgano crea la función”. No es la tesis de Lacan. Para él hay una antinomia entre el órgano y la función. Uno tiene los órganos y después, para qué sirve eso, no se lo encuentra más que poco a poco, y es bastante problemático. ¿Qué se hace con los pelos, con el cabello? Eso varía según los momentos, según las civilizaciones.

                      Miller, J.A. La invención psicótica. Virtualia 16. Febrero/Marzo 2007. Pág 3.

ENTRADA IV

Freud se dedica a reflexionar sobre la función de la tensión con una especie de ingenuidad. ¿Qué otra cosa más vaga puede decirse que considerar un cuerpo -entiendo por cuerpo lo que ustedes son aquí, delante mío, presentes con su cuerpo- como algo que tiene más o menos cosquillas?.

En la práctica analítica no se trata simplemente de hacer cosquillas. Uno se da cuenta de que hay palabras que incitan y otras que no. Es lo que se llama interpretación.

J.Lacan. El fenómeno lacaniano. En Uno por Uno Nro 46, 1998. (1974)

La idea de que la función del lenguaje determina al ser hablante es una tesis constante en Lacan. Lo que esto agrega aquí es que se tiene que encontrar la función del órgano-lenguaje. Todo ser hablante se encuentra habitando el lenguaje -basta con representarse el mundo de palabras y de escritos ques sostienen una venida la mundo- pero el lenguaje no es más que una envoltura. Es como si se injertara este órgano fuera-de-cuerpo al ser hablante, y para cada uno se plantea la cuestión de encontrar la función del órgano fuera-de-cuerpo, de hacer algo con ello.

                       Miller, J.A. La invención psicótica. Virtualia 16. Febrero/Marzo 2007. Pág 6.

“Algunos casos de psicosis que se hallaban más allá de la influencia terapéutica hacían que la ubicación de Freud en el tratamiento de sujetos psicóticos se asemejase a esa forma de “autohacer” propia de la figura del bricoleur, a la cual Claude Lévi-Strauss hacía referencia (El pensamiento salvaje). ¿Cómo definir este tipo de operación que no tiene ni la forma reflexiva, ni la expresión formalizada, ni la progresividad rigurosa de los saberes transmisibles?

Para definirla, Lévi-Strauss introdujo la imagen del pensador “primitivo” como artista-bricoleur que utiliza lo que tiene a mano para realizar todo tipo deodd-jobs, es decir, de apaños dentro de un inventario determinado de materiales o enseres domésticos.

El bricolaje no procede ni de un proyecto coherente -para el bricoleur se trata siempre de una intervención puntual y ocasional-, ni de un saber específico –el bricoleur reutiliza los materiales que encuentra y que estaban destinados a otros empleos: los resultados son inciertos, nunca son idénticos y, por lo tanto, son difícilmente reproducibles. Lo esencial es que los objetos que poseen un significado en el lenguaje normalizado pueden obtener un nuevo significado, ser objeto de nuevos usos-. Por todo ello, la posición de Freud en el tratamiento del delirio sugiere el bricoleur y siempre en la lógica del caso por caso.”

Vicente Palomera (2014) Pioneros de la psicosis. Editorial Gredos

ENTRADA V

“En el ser vivo (pluricelular), la libido se enfrenta con la pulsión de destrucción o de muerte; esta, que impera dentro de él, querría desagregarlo y llevar a cada uno de los organismos elementales a la condición de la estabilidad inorgánica (aunque tal estabilidad sólo pueda ser relativa). La tarea de la libido es volver inocua esta pulsión destructora; la desempeña desviándola en buena parte —y muy pronto con la ayuda de un sistema de órgano particular, la musculatura— hacia afuera, dirigiéndola hacia los objetos del mundo exterior. Recibe entonces el nombre de pulsión de destrucción, pulsión de apoderamiento, voluntad de poder” (Pág.169)
El problema económico del masoquismo (1924) Sigmund Freud Obras completas Volumen XIX. Amorrortu editores (Pág.169)

El Otro no existe quiere decir que el sujeto está condicionado a devenir inventor, es empujado en particular a instrumentalizar el lenguaje. Todo se juega allí. Se ve bien la diferencia entre los sujetos que alcanzan a hacer del lenguaje un instrumento y aquellos que permanecen instrumentos del lenguaje.

                     Miller, J.A. La invención psicótica. Virtualia 16. Febrero/Marzo 2007. Pág 9.
CITA RESEÑADA :

Cuerpos escritos, cuerpos hablados. X Jornadas de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis. Body Book

https://elp.org.es/wp-content/uploads/2011/11/jornadas_X_Zaragoza_Body-Book_X-Jornadas-ELP_op.pdf

Como señala Rosa María Calvet “Body book es un work in progress de aquello que del síntoma no deja de no escribirse. -Cuerpos escritos, cuerpos hablados- pone el acento en el hecho de que en la práctica psicoanalítica cuando nos hacemos partenaire del síntoma bajo transferencia, tanto el campo del lenguaje como la función de la palabra incluyen también al registro de la letra en su radical disyunción con el significante y con los sentidos que este transporta en las cadenas de semblantes, que el inconsciente ofrece en la metonimia del deseo como deseo del Otro”.

Algunos de los artículos que encontramos en dicha compilación son los siguientes: La Otredad del cuerpo (Rosa M. Calvet), el cuerpo en Melanie Klein (Alicia Calderón de la Barca), el cuerpo en la teoría de Anna Freud (Jorge Sosa), el cuerpo en el discurso universitario (Hebe Tizio), el cuerpo y la pulsión de muerte (Lucia D’Angelo), tu cuerpo es tuyo (Miquel Bassols), el cuerpo en la pubertad (Victoria Vicente), el cuerpo en la anorexia (Graciela Sobral), etc.

Cosme Sánchez
ENTRADA VI
“Lacan nos habla en en los años 70 del cuerpo en tanto no se engancha al Otro y goza del Uno solo de manera autística: recordemos que llamaba a este goce el goce del idiota. Es el goce fálico pero tomado en su dimensión autística, solitaria, cortada del Otro. Y este cuerpo que goza solo, habla y lo real es su misterio. ¿Lo real de su goce o lo real que lo hace hablar?”
            Fajnwaks, F. Como vivimos hoy. Nuevos goces: el cuerpo y la aversión por el lenguaje en el siglo XXi. Grulla, CIEC,     Córdoba, 2015 (pág. 86)
“Lacan es conducido a decir que el sinthome es real -y nosotros lo repetimos como loros- pero hay que comprender que esta fórmula toma su verdadero sentido cuando la oponemos a la fórmula de Freud: las pulsiones son nuestros mitos. Para pensar la relación del inconsciente con el cuerpo, Freud recurrió a un concepto-mito; con el sinthome, Lacan intenta elaborar un concepto operatorio. Evidentemente, el mito es una manera de acercarse a lo real. Cuando desfallecen los medios operatórios de lo simbólico, se recurre al mito para designar el punto real. Para decirlo de otra manera, detrás de la pulsión de Freud está el sinthome de Lacan. La pulsión freudiana es la interfaz, todavía mítica entre lo psíquico y lo somático, mientras que el síntoma lacaniano es la conexión real del significante y el cuerpo.”

             Miller, J.A. El partenaire-síntoma, Paidós, Buenos Aires, 2008 (1998), pág 387.

CITA RESEÑADA:

Deshecho y bricolajes

El analista —al menos he intentado hacer que haya analistas de esta índole— es alguien que se da cuenta —lo peor es que es preciso que se dé cuenta él mismo— de que aquello de lo que se trata en el efecto de cualquier cultura, en el fondo del fondo del torbellino, quiero decir lo que
hace causa, pues bien, es un desecho. No todo el mundo se da cuenta de eso, pero sólo tiene el derecho a autorizarse a ser verdaderamente un analista aquél que se ha dado cuenta de eso. Ser un desecho es a lo que aspira sin saberlo cualquiera que sea un ser hablante 

Cualquiera que sea, un ser hablante está apresado en este torbellino que es la verdadera carrera de su deseo —deseo del que habrán aprendido sin duda que es la esencia del hombre. Un tal Spinoza se dio cuenta, mucho antes de que existiera el psicoanálisis. A Dios gracias, deja caer un velo sobre lo que sucede con la auténtica causa del deseo. *

Partiendo de la aceptación de ese hecho podemos decir que toda producción humana es una defensa  que tiene como función mantenernos a  una cierta distancia del deshecho,  distancia que pueda permitir  mantener ese deseo en la carrera, es decir circulando, y nos aleja de ese goce innombrable que supone  encarnar  ese deshecho.

Eso  es lo que nos convierte a todo el mundo en loco pues necesitamos un delirio, una creencia, para construirnos  una nominación por mínima que sea .

El hombre ama su imagen como lo que le es más prójimo, es decir su cuerpo. Simplemente, de su cuerpo no tiene estrictamente ninguna idea. Cree que es el yo (moi). Cada uno cree que es él. Es un agujero. Y después afuera está la imagen. Y con esta imagen  hace el mundo.  *

Siguiendo a Miller diremos que el cuerpo es comparable a un montón de piezas sueltas, que deberán encontrar una forma de ensamblarse. El cuerpo disfunciona  y es preciso tratar ese disfuncionamiento.  Simbólico e imaginario constituyen los semblantes con los que atrapar el goce, sino del todo al menos en parte.

En la posibilidad del  tratamiento de lo real por el semblante se establece una cierta diferencia entre neurosis y psicosis. Miller nos dice que la externalidad corporal en la psicosis hace que ese ser hablante necesite algún medio artificial para poder habitar su cuerpo.   Son invenciones que sirven para ceñir el cuerpo. Tatuajes, piercings, deporte, adscribirse a  ciertos tipos de vestimenta o a las marcas,  etc. Son  formas que están del lado de lo imaginario,  imaginario de seguridad que aleja al sujeto del agujero.

 *( Lacan; conferencia pronunciada en Niza el 30-11-1974;El fenómeno lacaniano)

Teresa Monreal

 

CITA RESEÑADA:

 

El inconsciente y el cuerpo hablante por JACQUES-ALAIN MILLER1

El siglo XXI, instituido bajo el imperio de la técnica, que deja a la intemperie lo real del vínculo social, esto es, la inexistencia de la relación sexual,  exige una apremiante necesidad de actualización para el psicoanálisis. El psicoanálisis cambia al compás de esta transformación que se aprecia en el orden simbólico y en el real. Con Lacan, nos dice Jacques-Alain Miller, no todo es semblante en el orden simbólico del siglo XXI, hay un real.

Jacques-Alain Miller, advertido de este cambio como un hecho, propone en esta conferencia de clausura prestar atención a la brújula que Lacan aporta en su última enseñanza. Siguiendo su orientación, va otorgando las vías propicias para abordar el siguiente congreso de la AMP, que finalmente anuncia, llevará por título “El inconsciente y el cuerpo hablante”.

Da a conocer el tema del próximo congreso verificando la existencia de una evolución en la doctrina de Lacan, que implica la sustitución del concepto de inconsciente freudiano por el de parlêtre lacaniano en la última enseñanza vehiculizada a través de la lógica borromeana de los nudos. Tras el trabajo dedicado en los dos congresos precedentes a lo simbólico y lo real, lo imaginario y su articulación indudable con el cuerpo llaman a ser trabajados por los analistas. Para ejercer tal labor con el rigor que corresponde, ha de tomarse en cuenta el cuerpo habitado por el goce y marcado por el lenguaje, elucubración de saber sobre lalengua, esto es, el cuerpo hablante.

La práctica analítica en la era del parlêtre supone trabajar con el sinthome y no con el síntoma como formación del inconsciente. Supone, por tanto, sustituir un efecto de sentido inducido por la sustitución de un significante por otro, por el acontecimiento de cuerpo, emergencia de goce.  Así mismo, la sublimación freudiana en su entrecruzamiento con el narcisismo queda conceptualizada en el término escabel, en el que se alza el parlêtre en su lado de goce de la palabra. De ahí la fascinación de Lacan por Joyce y su obra Finnegans Wake, pues hizo del síntoma mismo, como fuera de sentido, el escabel de su arte.

El cuerpo, el parlêtre no lo es, lo tiene y por lo tanto tiene que vérselas con él. El cuerpo hablante que tiene sus dos goces, goce de la palabra y goce del cuerpo,  el uno que conduce al escabel, el otro que sostiene el sinthome. El cuerpo hablante es como tal substancia gozante. Es del cuerpo de donde son tomados los objetos a y en el cuerpo es donde se extrae el goce para el que trabaja el inconsciente.

Y así llega Miller a decantar que lo real del inconsciente es el cuerpo hablante. Y añade que, en el actual orden simbólico, concebido como una articulación de semblantes, la única vía que se abre para el parlêtre es hacerse incauto de un real, es decir, montar un discurso en el que los semblantes atrapen un real, indiferente al sentido, como única lucidez para orientarse.

Mantiene la tensión comparativa en la enseñanza de Lacan para mostrar la nueva orientación ajustada a las nuevas exigencias, señalando que cuando se analiza el inconsciente el sentido de la interpretación es la verdad, mientras que cuando se analiza el parlêtre, el cuerpo hablante, el sentido de la interpretación es el goce. La interpretación es, pues, un decir que apunta al cuerpo hablante para producir un acontecimiento y como decía Lacan, llegar a las tripas. De esto es de lo que se trata en el psicoanálisis del siglo XXI.

1.     Conferencia pronunciada por Jacques-Alain Miller en la clausura del IX Congreso de la Asociación mundial de psicoanálisis (AMP) el 17 de abril del 2014, en París, presentando el tema de su X Congreso.

Bárbara Gallastegui Amores
ENTRADA VII

La esquizofrenia, fuera de discurso, debe encontrar un uso para sus órganos -cuando para el neurótico hay siempre un discurso que le dice qué hacer con su cuerpo. Se podría hacer una tipología y decir: en la histeria el cuerpo está concebido para servir al deseo -también para la defensa contra el deseo-, pero el asunto es que gira alrededor del deseo. En el obsesivo el cuerpo está hecho para servir a la demanda, y al rechazo de la demanda. En cambio, para servirse de su cuerpo, el esquizofrénico debe desplegar un esfuerzo de invención considerable, y se ocupa con gran atención de algunas partes del cuerpo habitualmente descuidadas.

J.A Miller, La psiosis ordinaria. pág.254

Habría que dar un marco al concepto de cuerpo. Primero está la imagen del cuerpo, que aborda el estadio del espejo: así pues, el cuerpo imaginario, Lacan llegará a decir: el cuerpo es imaginario. Entonces, reservemos el nombre de cuerpo a la imagen del cuerpo. En segundo lugar está el cuerpo de goce, y se lo llama la carne. No necesariamente está dotado de una forma, es la sustancia gozante del cuerpo. Y, en tercer lugar, hasta podemos llamar cadáver al cuerpo simbolizado. Sin duda, hay que jugar en los tres registros: el cuerpo como imaginario, la carne como real y el cadáver como simbólico.

(pág.273)                                                                                                                                  J.A Miller, La psiosis ordinaria, pág.273

El cuerpo como carne, sustancia gozante, se encuentra afectado por el lenguaje y, por eso, está vaciado de libido. Si la libido no está localizada, se desplaza a la deriva. Allí se escapa a la división que separa, por un lado, los trastornos del lenguaje, y, por el otro, los trastornos del cuerpo. Esta tesis es la base misma de la clínica borromea.

J.A Miller, La psiosis ordinaria, pág 254.

 CITA RESEÑADA

Eric Laurent: “¿Cómo se enseña la clínica?”. La psicosis ordinaria.:

En este capítulo E. Laurent plantea cómo manejar la dirección de la cura cuando los desencadenamientos en la psicosis ordinaria se plantean más como un “fenómeno de desenganche” que como una discontinuidad. Así, plantea también la idea de centrarse en el acontecimiento del cuerpo como el momento de abrochamiento, el punto en el cual se pueden anudar para un sujeto la consistencia real-simbólico-imaginario. Este fenómeno corporal que surge, hay que tomarlo como una posibilidad de construcción, no tanto de delirio, sino de abrochamiento.

Fátima Uribe.

 

ENTRADA VIII

En Freud, la idea de la sexualidad genital como proceso finalizado disimuló, como señalé, la problemática del borramiento del goce, que Lacan puso en primer plano en lo que implica de redistribución de la relación entre la libido y el cuerpo. De hecho, es eso de lo que habla Freud. Con los estadios, solo se ve un progreso, pero en realidad se trata de que la libido, según sus palabras, no se fija de una vez y para siempre en el cuerpo. Su distribución es variable. No solo es variable sino que hay zonas del cuerpo que ella abandona.
La función del cuerpo exige ser distinguida de la de la carne -y es lo que hace Lacan-. El cuerpo se distingue de la carne en la medida que el cuerpo freudiano es ante todo un cuerpo que se vacía de goce. Lacan lo explica por la huella del significante, por la negativización de la carne, si llamamos así al cuerpo más su goce, cosa que solo puede afirmarse a posteriori. Solamente se puede decir que la carne es el cuerpo cuando la evacuación de goce dejó el cuerpo ya muerto del significante.
Es exactamente lo que dice Lacan en esa frase que ya comenté y que , como espero haber demostrado, resulta perfectamente freudiana: “Este no es el destino de todas las carnes. Las únicas a las que el signo, negativizándolas, ascienden, como cuerpo se separan, nubes, aguas superiores, de su goce, cargadas de rayos que redistribuyen el cuerpo y la carne”.
Miller, J.A. La clínica de la evacuación del goce. En: Extimidad. Paidós, Buenos Aires, 2010 (1986), pag 309-310.

La excepción en el reino de la vida son los cuerpos habitados por el lenguaje, que desentonan verdaderamente en lo animado. Los cuerpos de la especie humana son la vergüenza de la creación porque están enfermos de la verdad. Y es que esta – la verdad variable, la verdad que habla, la verdad que cambia – trastorna la relación del cuerpo con el mundo y con el puro real.

Miller,J-A. La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica. Buenos Aires, Paidos, 2013. Pg. 363

 

 CITA RESEÑADA

Pensar con su alma o hablar con su cuerpo*. Entrevista a Éric Laurent, por Philippe La Sagna ( Texto original publicado en francés en L’Hebdo Blog, N° 69, Retour de Rio, el 8 de mayo de 2016, disponible en: http://www.hebdo-blog.fr/e-laurent-m-foucault/

 

Esta entrevista de Philippe La Sagna a Eric Laurent se realiza en mayo de 2016, año en el que por un lado se ha celebrado el Congreso de la AMP en Rio de Janeiro y por otro lado, ha sido publicado el libro escrito por Eric Laurent “el reverso de la biopolítica-” una escritura para el goce”

Al mismo tiempo es en Rio de Janeiro donde Michel Foucault propuso, la expresión “biopolítica” o cómo la modernidad pasa de la administración de los sujetos a un poder cada vez más presente sobre los cuerpos.

De esta relación de los sujetos y el cuerpo se despliega que, por ejemplo, desde el cuerpo propuesto por el liberalismo se promociona la cuestión de que tener un cuerpo es en sentido legal, es decir “tengo un cuerpo y me pertenece” . Tal como despliega Eric Laurent este cuerpo se transforma en “bien legal o de valor de intercambio” y de ahí los malentendidos que trae consigo este discurso.

Al mismo tiempo, los discursos de actualidad conllevan a un goce para todos, y para todos igual, en una misma categoria, que hace destino. “Mientras que la biopolítica busca clasificar a los sujetos en una categoría, el memento del psicoanálisis no es memento mori, “recuerda que debes morir”, sino “recuerda tu singularidad”, que no ingresará en ninguna categoría, cualquiera sea el ingenio con el cual las burocracias nos propongan clasificarnos en vistas a obtener derechos al reconocimiento.”

Es una apuesta, la del psicoanálisis, por lo singular, lo singular de cada síntoma, donde el cuerpo se manifiesta y Eric Laurent va aportando luces sobre el estatuto del cuerpo.

En el momento del seminario “Aún” donde Lacan con la sustitución del inconsciente por el parlêtre pone de relieve el fundamento del cuerpo como lo que se tiene junto con la declaración de que “para gozar hace falta un cuerpo”. “Lacan afirma la primacía del cuerpo como tener, pero se trata de un tener en tanto que está marcado por la relación al vacío. Debemos entonces oponer al idealismo del alma una materialidad del cuerpo, una materialidad lógica. De allí el acento que Jacques-Alain Miller puso en su curso “El ser y el Uno” en la existencia en Lacan, en tanto que no es una existencia natural o biológica, sino una existencia lógica. El tener en cuestión está entonces marcado por la lógica de los conjuntos”.

Y, de ¿qué manera se organizan esta materialidad del cuerpo y el goce?

“Lo que para Lacan es primero, no es el cuerpo en tanto que aislado, sino el cuerpo en tanto que tomado en el discurso. Por un lado, está el autoerotismo del cuerpo –el cuerpo se goza– y, por el otro, su captura en los discursos que organizan el lazo al Otro. Hablamos con nuestro cuerpo. ¿Cómo resolver esta paradoja? Si el goce es autoerótico, ¿cómo podemos concebir el lazo al Otro? Precisamente por el afecto que viene a tocar el cuerpo. El cuerpo ciertamente se goza, pero la angustia es angustia ante el deseo del Otro. Los afectos que tocan el cuerpo están en lazo con el Otro.”

En este misterio del cuerpo hablante sobre lo que toca a este cuerpo, se puede depositar un saber sobre el traumatismo de goce, un saber singular, sobre lo que nos ha marcado y todo lo que nos ha hablado, y con el cual “se trata de poder remitirlas ( a estas marcas) a lo que habría podido no ser, es decir, a una contingencia que deshace esta fascinación por el destino”.

Entonces, con el cuerpo como lugar de inscripción de goce, “la escritura que permite el psicoanálisis es lo contrario de una escritura divina, de una escritura que ya está ahí que impondría una vía única. Es a partir de la escritura que se devela en la experiencia del psicoanálisis, que es posible reformular su destino”.

Para esta VIII Conversación Clínica de la Antena Clínica de Bilbao tenemos la oportunidad de escuchar en cada caso qué escritura se ha ido trazando, de qué manera impacta la palabra en el cuerpo.

Jorge Lastra

http://ampblog2006.blogspot.com/2016/06/pensar-con-su-alma-o-hablar-con-su.html

 

Lecciones XVII a XXII del curso “La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica” Jacques Alain Miller.

 

En estas seis últimas lecciones del curso dictado entre noviembre de 1998 y junio de 1999, Jacques Alain Miller retoma el seminario impartido durante el periodo de pascuas en Brasil con el título “Elementos de biología lacaniana”. Estas clases suponen la tercera escansión de su curso titulado “La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica”, tras haber recorrido un primer tramo centrándose en la oposición entre síntoma y carácter, y un segundo acerca de los paradigmas del goce. Este trayecto le condujo al concepto de vida.

De la vida estudiará sus límites, sus contornos, explorando lo que esta concepción tiene de necesario para el psicoanálisis. Si lo tiene, es en cuanto la vida humana está encarnada en un cuerpo, y este goza. Afirma que el cuerpo vivo es condición de goce y el significante es causa de este, reflexión que le conducirá, a través de un serpenteante camino, a la definición de síntoma como acontecimiento de cuerpo. En este camino recorre múltiples disyuntivas de la obra de Freud y de Lacan, tratando de precisar el cuerpo en sus dimensiones simbólica, imaginaria y real, así como las relaciones entre estas. Cuerpo vivo, tener un cuerpo-ser un cuerpo, vida animal-vida humana, vida-muerte, muerte significante-muerte natural, vida-verdad, pensamiento-goce… son algunos de las oposiciones y relaciones que analiza en su camino.

 

A continuación, un pequeño resumen capítulo por capítulo:

 

 

Capítulo XVII. Biología Lacaniana.

Preguntándose por el concepto de vida, aprecia que se trata de una pregunta abandonada hace tiempo por la biología en favor del analizar los sistemas vivos, los “algoritmos del viviente”, y velada por Lacan en la sentencia “no sabemos qué es estar vivo, salvo solamente que un cuerpo se goza”. Distinguiendo entre vida y cuerpo, considera con cuidado la individualidad imaginaria de este segundo: hay ciertos seres vivos en los que la individualidad corporal se vuelve problemática (pólipos), el Hilozoísmo plantea la vida más allá de la individualidad del cuerpo, extendiéndola a toda la materia (uno, después de muerto, seguiría vivo a nivel molecular); por otro lado, la fragmentación del cuerpo, los hechos de despedazamiento, discuten la identidad imaginaria del cuerpo. Así, el Uno procede de lo Simbólico, ya que el sujeto del significante no puede identificarse con su cuerpo. “…a partir del momento en que el sujeto es sujeto del significante, no puede identificarse con su cuerpo, y de allí procede su afección por la imagen de este. La enorme ampulosidad narcisista característica de la especie procede precisamente de esta falta de identificación subjetiva con el cuerpo, que se evidencia sobre todo en la histeria”.

Freud, quien tenía grandes esperanzas en la biología, toma el mismo punto de partida que la biología actual: Weismann. Toma de éste la distinción germen/soma (el germen busca reproducirse, siendo el cuerpo individual un medio para ello; lo que le ocurre al cuerpo individual es indiferente desde el punto de vista de la herencia), a la que superpone sus pulsiones de vida y de muerte respectivamente, de modo que la teoría de las pulsiones sería la dinámica que complementa la morfología de Weismann. Lacan reutiliza este esquema, estableciendo la analogía letra-germen, pues la reproducción de la letra supone una exterioridad del saber respecto del ser, respecto del cuerpo.

 

 

Capítulo XVIII. La muerte anticipada

La vida es condición necesaria pero no suficiente para el goce, ya que para que este exista es necesario que la vida se presente como cuerpo vivo. J-A Miller plantea una perspectiva: El cuerpo vivo es cuerpo afectado por el goce y el significante es causa de goce. Desde ahí, apunta el final que ya entrevé y al que nos conducirá a través de las sesiones subsiguientes: La definición de síntoma como acontecimiento de cuerpo, como satisfacción de la pulsión.

En lo que sigue de esta lección, se plantea hablar de la muerte: Para Freud, la muerte sería pertinente biológicamente como retorno de lo animado a lo inanimado; la repetición, la tendencia a reestablecer un estado anterior; la vida, una perturbación exterior que sobrevino a lo inanimado. Allí donde Freud tiende a ver un fenómeno vital originario, Lacan hace de la repetición un fenómeno antivital, en la medida en que la repetición en la especie humana se opone a la adaptación. Mientras que para el animal hay un ajuste perfecto organismo-medio (relación punto por punto entre Umwelt e Innenwelt), la repetición en el ser humano es fundamentalmente inadaptación y solo pensable en el orden del lenguaje. En el desarrollo freudiano, las pulsiones del yo, de autoconservación, terminan por convertirse en pulsiones de muerte, pulsiones de superyó, en oposición a las pulsiones sexuales, pulsiones de vida (de reproducción, no de autoconservación). La libido está presente en la pulsión de muerte, pues la repetición es la reiteración de una experiencia de satisfacción primaria frustrada. Freud ve ahí el origen del factor que empuja hacia adelante al ser humano. En contra de las indicaciones freudianas pero reabsorbiendo su dicotomía, Lacan habla de “pulsión” en singular, pues muestra que muerte y libido tienen algo en común.

¿A qué se refiere Lacan con la muerte como significante? La muerte propia no es representable, pero si anticipable. Si hay dos muertes para Lacan no son la muerte corporal y la molecular, sino la muerte natural y la anticipada.

En oposición a la ética Aristotélica, que sería una moderación que intenta reconducirnos a la armonía, Lacan propone la Ética del psicoanálisis, doctrina del superyó que se centra en el factor disarmónico, tratándose de una exigencia que va contra la adaptación y que es la del retorno de una satisfacción primaria, un goce. En esta ética hay dos caras del sujeto: una es la de desaparición, identificada con la muerte propiamente significante, segunda muerte; por otra, es el significante unario como significante del sujeto de la segunda muerte. Así, por el significante, por un lado, se produce la invasión de la muerte en vida y, por otro, cumple una eternización del sujeto en su unicidad. Así en su seminario VII Lacan apunta a la nada en su doble aspecto: la que el significante hace surgir y la que hace surgir al significante. El vaso sería como el símbolo, el objeto representativo del significante, pues su creación introduce un menos en el mundo. ¿Qué viene a llenar este vacío (del goce perdido, inicialmente anulado)? Lacan propone dos barreras, que son la del bien y la de lo bello: El bien es el bien que se posee y se tiene que proteger; lo bello toma su forma del cuerpo humano. Luego ambos son maneras de tener (un bien ,un cuerpo)

 

 

XIX. La satisfacción en el lenguaje

Retomando el síntoma como acontecimiento de cuerpo, sitúa la idea de Freud de síntoma como satisfacción sustitutiva de una pulsión (lo que Lacan traducirá por goce y, en la medida que lo es, pasa por el cuerpo), recordando que el hecho de ser sustitutiva no le quita autenticidad. El punto de partida de Lacan deja de lado esta perspectiva, tomando el síntoma como un advenimiento de significación y, por tanto, interpretable (Jacques-Alain Miller nos invita en este punto, como de pasada, a preguntarnos cómo pensar la interpretación cuando el síntoma es tomado como acontecimiento de cuerpo). Sin embargo, para Freud significación y satisfacción permanecen unidas y es Lacan quien maniobra para separarlos, evaluando siempre los conceptos económicos freudianos con la vara de la significación. Pero antes trata de construir un concepto monista de la pulsión mediante el narcisismo: la libido narcisista es vital, es la forma anticipada de la síntesis del cuerpo, pero al mismo tiempo, resulta agresiva respecto de la imagen. El secreto de la libido estaría en esa dehiscencia, desfasaje inicial entre desorganización orgánica original e imagen corporal completa.

Con la introducción del estructuralismo, la pulsión de vida queda del lado de lo imaginario y la de muerte del lado de lo simbólico. En este momento, la muerte anticipada, la muerte simbólica, es a la vez la que está presente en la vida, la que lleva el símbolo como tal y la que individualiza. Supone la negación de la vida biológica y la afirmación de la vida simbólica más allá de la biológica.

Si “el estructuralismo de Lacan funda una copertenencia de lo simbólico y de la muerte, y por eso excluye el goce – en tanto que este supone la vida biológica- de lo simbólico y lo rechaza en lo imaginario” ¿Cómo recuperar entonces la satisfacción en el campo del lenguaje? Retoma aquí dos elaboraciones esenciales: Reconocimiento y fantasma. El primero hace referencia a la satisfacción semántica, pero no resulta suficiente en tanto que no es goce. El fantasma, por su lado, concentra todo lo que es satisfacción libidinal en Freud. Este toma en cuenta el objeto “a”, venido de otra dimensión e inserto en lo simbólico. Lo llama aquí bioforo, partícula que introduciría lo vivo en el intervalo de la cadena significante. El objeto “a” es en un primer momento un objeto imaginario representativo, después un objeto real y finalmente un plus de goce. Luego, la lógica de lacan, lo lleva a trasladar la satisfacción a la significación, acentúa lo que implica de significación la satisfacción construyendo la lógica del fantasma. En un segundo movimiento, reconduce la significación a la satisfacción, lo que lo lleva a pasar de lenguaje a lalengua, planteando que el significante como tal no trabaja para la significación sino para la satisfacción. La última enseñanza trata de superar el dualismo significación satisfacción, apuntando categorías monistas que establecen la equivalencia de ambas: discurso, sinthome, letra.

 

 

  1. El lagarto y la piedra.

Antes de Freud, se hablaba de la verdad. Con Freud, la verdad habla, en la palabra y en el cuerpo.

La vida no se relaciona con la verdad, sino con el saber, y produce cuerpos que saben sin haber aprendido nada. La excepción son los cuerpos de la especie humana, habitados por el lenguaje, porque están enfermos de la verdad.

El mismo organismo debe soportar dos cuerpos superpuestos

Cuerpo del saber, epistémico Cuerpo libidinal
Cuerpo regulado, cuya regulación es el placer Cuerpo desregulado, aberrante, donde se introduce la represión –de la verdad- y sus consecuencias
Cuerpo yo Cuerpo goce, que no acata al yo, que es sustraído de la dominación del alma como forma vital del cuerpo.

 

Estas son las coordenadas para la definición del síntoma como acontecimiento de cuerpo.

 

 

XXI. Acontecimientos de cuerpo

La concepción del síntoma como acontecimiento de cuerpo está estrechamente relacionada con el hecho de tener un cuerpo, en oposición a serlo, pues el síntoma manifiesta que no se podría identificar al hombre con su cuerpo.

El significante tiene efecto de significado y también efecto de afecto en el cuerpo (efecto de síntoma, de goce, de sujeto en un cuerpo).

Freud habla de la angustia como una huella de afecto, porque remite a un acontecimiento anterior, al que llama trauma. Y este acontecimiento mantiene un desequilibrio permanente, mantiene en el cuerpo y en la psique un exceso de excitación que no se deja reabsorber.

Para Lacan, el afecto esencial es el que traza la lengua sobre el cuerpo. El nudo del trauma no se remite a un accidente, pero la posibilidad misma de un accidente contingente, que deja huellas de afecto descubre la incidencia de la lengua en el cuerpo del ser hablante, lo que resume en la fórmula, excesiva a juicio de Miller en este momento, el significante es causa de goce.

Se pregunta a continuación si el cuerpo fue inicialmente olvidado en la obra Lacan, recordándonos que Lacan, cuando concibe el síntoma como metáfora, esta toma sus elementos corporales como significantes, y que consideró el cuerpo esencialmente en el nivel del fantasma, en el que escribe la necesidad de completar con un elemento corporal “a” el sujeto del significante. Este “a” es concebido primero como imaginario y luego como real, hasta llegar a la concepción del parlêtre que implica que es el conjunto del cuerpo lo que se considera afectado.

En lo que resta de esta lección, así como en la siguiente, tomará el caso del presidente Schreber, así como sendas lecturas, la de Freud y la de Lacan, del mismo. Freud lo aborda con el marco de las pulsiones del yo y pulsiones sexuales, y para dar cuenta del síntoma pone en juego el mecanismo de la represión, que recae sobre representaciones y también sobre pulsiones. La represión tiene entonces dos caras: la victoria, en la que el yo inhibe el desarrollo psíquico de la pulsión, y la derrota, pues la conciencia deja de controlar el órgano abandonado a la dominación de la pulsión reprimida. La dimensión del cuerpo está más disimulada en el primer abordaje de Lacan, quien privilegia el síntoma como fenómeno de comunicación y, allí donde se podría referir el síntoma como un acontecimiento del cuerpo, lo construye como una réplica.

 

 

XXII. El saber incorporado

En esta última lección del curso, Jacques-Alain Miller continúa las reflexiones sobre Schreber y ahonda en las relaciones entre significante y cuerpo.

Señala que el cuerpo schreberiano está señalado en “la cuestión preliminar…” en los momentos de desgarramiento (regresión tópica al estadio del espejo) y en aquellos de restauración (erotización de la imagen de si), tratándose de un cuerpo escópico, el del estadio del espejo, que va en paralelo a la articulación significante, a la que se anuda mediante la metáfora paterna. El estadio del espejo implica una diferencia entre el organismo biológico y el cuerpo visual, hiancia que muestra al sujeto dividido entre sus sensaciones orgánicas y su percepción de totalidad formal. Anteriormente, la imagen corporal total tenía un valor de vida, en tanto encarna la potencia vital futura pero vuelta presente. Sin embargo, tal y como se pone en función aquí, tiene un acento invertido, mortífero, como si esta totalidad visual desfasada respecto del ser de su organismo ya no fuera imagen vital, sino cadáver anticipado (más adelante corregirá esto, pues, como ya ha mencionado, solo el significante permite anticipar la muerte). La forclusión del Nombre del Padre devuelve su independencia al orden imaginario. Así quedan reunidos los fenómenos que afectan al cuerpo de Schreber: desgarramiento como regresión tópica al estadio del espejo y restauración como erotización de la imagen de si. Aquí, la clave de lo que concierne al cuerpo es el narcisismo concebido como especular. La libido, que debido a la falta de la metáfora paterna deja de estar encerrada en la significación fálica, se ve atraída y concentrada en la imagen de si. El movimiento propio de la libido de Schreber está reglado por un movimiento que parece análogo al de un Fort! Da! entre el sujeto y el Otro. Así, la lógica del estadio del espejo no es suficiente, pues se inserta la figura del Otro, la figura divina. Para evitarse la extinción y sufrimientos del cuerpo en la relación con este Otro, el presidente debería pensar sin cesar, lo que va en paralelo a un gozar sin cesar. Las Memorias… son por excelencia el texto que evidencia que el pensamiento es la condición de goce y que el saber significante aparece realmente como su medio.

En la reflexión final sobre la relación entre el cuerpo y el significante, distingue dos estructura en juego en la relación del cuerpo con el significante: Significantización y corporización.

Pablo Cardona