Destellos

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“DESTELLO” DE NICOLAS LANDRISCINI

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PSICOSIS ORDINARIA Y LAZO SOCIAL: APUNTES

Propongo unas breves consideraciones a partir de la lectura de un texto de nuestra colega Véronique Voruz titulado “Psicosis ordinaria y democracia”[1].

Una observación de Eric Laurent y otra de JAM provocan la reflexión de Véronique Voruz. En la Convención de Antibes[2], Eric Laurent indica que la psicosis ordinaria es la psicosis de la era democrática, y añade que se trata de la psicosis de masas. JAM precisa a continuación que dicha forma de psicosis es coherente con la época del Otro que no existe.

La democracia contemporánea es el modo de organización social resultante de la coalición actual entre el discurso capitalista y el discurso de la ciencia. Tiene por corolario la inexistencia del Otro. ¿En qué sentido? En el sentido en que la ciencia disuelve la “fixión”[3] entre significante y significado otrora asegurada por el NP, garante de la existencia del Otro. En su defecto, tal y como lo desarrollan Eric Laurent y JAM en “El Otro que no existe…”, vivimos en el régimen de la conversación ininterrumpida como intento permanentemente inacabado de fijar el sentido último de la lengua: he ahí una de las características de la democracia contemporánea.

El régimen del NP garantizaba la existencia de un Otro consistente cuya declinación en lo social era el imperio del universalismo, organizado por la lógica masculina del todo, la excepción y el límite. De dicha configuración eran solidarias las patologías del ideal, con sus correlatos la culpa, el deber y la prohibición. En contrapartida, la democracia contemporánea se caracteriza por la globalización, la cual está sostenida por la lógica del “no todo social”[4], que entraña el régimen de lo ilimitado así como la horizontalidad en el lazo social (lógica de redes, etc).

En esta configuración, Véronique Voruz postula que la psicosis ordinaria sería un efecto de la instalación de la lógica del no todo en lo social. En efecto, el imperio de la globalización tiene como consecuencia el individualismo de masas. Ello produce sujetos dispersos, desarrimados: los modos de vida ya no son organizados colectivamente sino que cada sujeto está abocado a inventar su vida.

¿Qué se desprende de ello? Pues bien, tal y como lo indica JAM desplegando al último Lacan, que todo el mundo es loco, es decir delirante[5]. Ahora bien,  ya no se trata aquí tanto de delirios extraordinarios sino más bien ordinarios, es decir meramente normales. ¿No es acaso lo que constatamos cada día en nuestra clínica?

[1] Voruz, V. : « Démocratie et psychose ordinaire », en Quarto nº 94-95, enero 2009. P. 116-122

[2] La psychose ordinaire : La convention d’Antibes, Agalma, Le Seuil, 1999. P. 258-260

[3] Neologismo formado por JAM en El Otro que no existe y sus comités de ética, Paidós, Buenos Aires 2005. P. 12

[4] Miller, J-A : « Intuiciones Milanesas I y II », 2002, en Cuadernos de Psicoanálisis nº 29. P. 38

[5] Miller, J-A : Todo el mundo es loco, curso 2007-08, Paidós, Buenos Aires 2015.

 

Nicolas Landriscini. Psicoanalista el Paris. Miembro de la ECF y de la AMP.