Destellos

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“DESTELLO” DE FRANCESC VILÀ

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DESTELLOS DE MAESTRÍA CLÍNICA LACANIANA.

Así habló Lacan de sus antecedentes en la clínica:  “…apuntaremos el origen de este interés. Reside en el rastro de Clerambault, nuestro único maestro en psiquiatría”[1].

“Clerambault conocía bien la tradición francesa, pero era Kraepelin quien lo había formado, en quien el genio de la clínica era llevado a lo más alto…

…pero necesariamente, nos parece, nos vimos conducidos a Freud. Pues la fidelidad a la envoltura formal del síntoma, que es la verdadera huella clínica a la que tomábamos gusto, nos llevo a ese límite en que se invierte en efectos de creación”[2].

Bajo este posicionamiento en la clínica, la enseñanza de Lacan debate por épocas sobre la cura psicoanalítica. Si bien, tanto para las neurosis como para las psicosis, se trata de un saber hacer con el acto de interpretar o de silenciar.

Primer destello: la psicopatología de la vida cotidiana. En las neurosis el movimiento de reconquista del campo freudiano pone al día la posición del inconsciente reprimido en la dirección de una cura no sin transferencia.

Se trata de escuchar la psicopatología de la vida cotidiana para, así, esclarecer su envoltura formal como síntoma. Y la pregunta que surge es: ¿qué hacer con los lapsus, los actos fallidos, los sueños, los witz?

Estas formaciones del inconsciente se repiten en la clínica como interpretaciones del inconsciente y al sujeto supuesto le corresponde saber hace, no sin principios, para descifrar el resto reprimido de las mismas.

La interpretación del analista puntúa en la sincronía para así, en la diacronía, conseguir “hacer resonar, hacer alusión, sobreentender, hacer silencio, hacer de oráculo, citar, hacer enigma, mediodecir, revelar…”[3].

El psicoanálisis, a diferencia de otras prácticas de la salud mental inspiradas en la tradición inaugurada por Jaspers, no hace por autentificar o comprender el weltschmerz psicológico o sociológico, el cansancio o la fatiga del mundo[4]. Lo interpreta como síntoma contemporáneo del malestar en la weltanschauung de la civilización.

Segundo destello: el fenómeno elemental y su interpretación delirante. La introducción a la cuestión de las psicosis[5] interroga sobre el inconsciente a cielo abierto, asunto preliminar a cualquier tratamiento posible.

Leemos en las primeras líneas del Seminario de La Psicosis que Freud no ignoraba la esquizofrenia. El movimiento del concepto le era contemporáneo. Alentó los trabajos de la escuela de Zúrich y relacionó la teoría analítica con el entorno de Bleuler pero trazó una divisoria entre, por un lado, la paranoia y con lo que, por otro lado, le gustaría se llamase parafrénia –que corresponde con toda exactitud con el plural de las esquizofrenias-.

¿Qué muestra el inconsciente a cielo abierto? Que tanto la noción de automatismo mental de Clerambault como la interpretación delirante, o parafrénica, schreberiana se hallan en el epicentro de la clínica de las psicosis y la pregunta pertinente es: ¿cómo hacer para no defraudar a los ciudadanos protagonistas de su malestar que se enfrentan al fenómeno xenopático y a su interpretación? Fenómeno elemental, experiencia alucinatoria o lengua fundamental delirante siempre son muestra del nacimiento subjetivo de un Otro maligno animado por el Deseo de Muerte[6].

 “El reverso de la interpretación consiste en cernir el significante que hace las veces de fenómeno elemental del sujeto. Significante que se presenta aislado y como anterior a que se haya articulado en la formación del inconsciente que le da sentido de delirio”[7].

Este tipo de interpretación separa o hace de corte en la relación con el Otro psicótico, el Otro que retorna desde lo real en lugar de la psicopatología de la vida cotidiana neurótica. La interpretación pretende, en el horizonte, el efecto de silencio, de pausa o de estabilización delirante.

Cernir el fenómeno elemental xenopático –o su essaim, enjambre de destellos- así como producir el no pensar en nada son resultados esperables del hacer de corte de la interpretación en las psicosis. El analista no se deja llevar por la palabra loca, no hace de antipsiquiatra, por el mero hecho de que el delirio es una vía hacia la curación. Colabora a la defensa del sujeto ante el acontecimiento, elemental de la lengua o encadenado al lenguaje, que lo lleva de cabeza.

Tercer destello y retorno: los fenómenos ordinarios de la vida. ¿Qué hacer con los signos sutiles de la clínica contemporánea? Estos signos sutiles, si se anudan, producen efectos de creación. Son comparables a la envoltura formal del síntoma en el malestar ordinario de la civilización. Y son distintos de las posiciones de excepción ante la ausencia del Nombre del Padre en las psicosis extraordinarias. Estas formas normalizadas de locura rompen con la dogmática nosográfica[8], enriquecen la clínica con una variedad de recursos de la lengua que los sujetos ponen a prueba en sus conversaciones analíticas a la hora de sostener sus vidas y ser nominados a… frente los acontecimientos sorpresivos de la vida[9].

Estos fenómenos ordinarios testimonian de los cambios que ha experimentado la vida contemporánea. El campo lacaniano del goce considera que, de manera habitual, el espíritu de nuestro tiempo pasa de la otrora central función del Nombre del Padre y su correlato de novela edípica familiar. El nuevo organizador principal de la sociedad es el discurso de la Ciencia con sus cifras y porcentajes. Este nuevo amo, amo de gran crédito, es el protagonista estrella de los estragos del lazo social.

La Ciencia hace funcionar el nuevo mundo global. Y a los humanos les corresponde la ardua y cansada tarea de nombrar su propia utilidad en ese non stop. Hacen bricolaje de sus historias. Escriben la vida como un manual de uso.. . y quizá tienen al analista como secretario advertido en esta escritura.  

“Siempre estuvieron allí estas marcas, inscritas en una serie de fenómenos que van desde el fenómeno elemental a la fijación erógena, al trauma, al uso casi neológico de palabras comunes…”[10]

 La experiencia analítica practica un imposible, colabora a ponerlos en función y a anudarlos con la vida.

“La interpretación consiste en usar esos elementos que ya estaban allí y utilizar las particularidades de lo que siempre es una falla en el Otro y su fracaso en hacerse cargo del campo del goce como tal”[11].

 Curiosa la pragmática con los casos difíciles de clasificar, aparentemente raros o poco frecuentes. Recrea una variedad de usos útiles tanto para la neurosis como la psicosis. Estos casos muestran como la interpretación como puntuación y la interpretación como corte se serian en una banda de Moëbius.

Y por último, y no menos importante, conviene recordar que los fenómenos ordinarios facilitan el retorno a la unidad de experiencia en la clínica psicoanalítica: “El lugar del analista se define como formando parte del concepto del inconsciente. Al interrogar el acto analítico, Lacan señala que la verdadera originalidad del método analítico no es el haber producido una clasificación nueva, sino constatar que el analista ya está presente en la historia del paciente”[12]

Tanto la puntuación como el corte anudan el significante y el goce. Colaboran a la sinthomatizacón del sujeto que ha encontrado un analista para hacer posible la multiplicidad del oxímoron contemporáneo: la locura normalizada…

 

[1] Lacan, J. “De nuestros antecedentes”. En Escritos 1. Siglo XXI editores.

[2] Lacan, ibíd.

[3] Miller, La interpretación al revés. En Entonces ^Sssh…^. Minilibros Eolia, Barcelona-Buenos Aires 1996.

[4] Referencia al libro de Byung-Chul Han, La sociedad del cansancio en Herder. Barcelona, 2012. Otra referencia se puede encontrar en la primera clase del Seminario 3 de Lacan dedicado a las psicosis.

[5] Titulo de la primera clase del Seminario 3 del año académico 1955-56, dedicado a Las psicosis.

[6] Lefort, R&R. Nacimiento del Otro. Paidós. Barcelona, 1995.

[7] Laurent, E. La interpretación ordinaria en Freudiana numero 76, Barcelona 2016.

[8] Álvarez, J.M. Sobre las formas normalizadas de locura. Un apunte. Freudiana numero 76. Barcelona 2016.

[9] Brousse, M-H, La psicosis ordinaria a la luz de la teoría lacaniana del discurso en Freudiana numero 76. Barcelona, 2016.

[10]  Laurent, E. Ibíd.

[11] Laurent, E. Ibíd.

[12] Laurent, E. Ibíd.

Francesc Vilà. Psicoanalista en Barcelona. AME. Miembro de la ELP y AMP. Psicólogo Clínico. Director sociosanitario de la Fundación Cassià Just.