Reseña 4

Las nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis fueron escritas por Freud no para ser presentadas ante el público, a diferencia de las conferencias de 1916-1917, sino para ser publicadas en un volumen que pudiera ser abordado directamente por el lector. En esta que nos ocupa, la número 32, se aborda la cuestión de la angustia y de la vida pulsional. Nos vamos a centrar en la primera parte.

Empieza Freud recogiendo los aportes de la conferencia 25 que consagró a la angustia. En ella “recurrimos al proceso de nacimiento como el evento que deja tras de sí esa huella afectiva” (angustia). Distingue entre angustia realista, reacción lógica ante el peligro externo, y la angustia neurótica, que divide en tres clases: la angustia expectante; la ligada a contenidos o representaciones “llamadas fobias” y la angustia en la histeria donde la angustia aparece de forma independiente.

“¿De qué se tiene miedo en la angustia neurótica?” Es a la propia libido a lo que se teme, dice Freud. En las fobias infantiles y en la neurosis de angustia se produciría “por trasmutación directa con la libido”. En la histeria y otras neurosis, sería la represión el mecanismo principal. En este caso la representación es reprimida quedando el monto de afecto mudado en angustia.

Tras el recorrido por su exposición previa, Freud desarrolla las novedades a transmitir, recogidas, algunas, en escritos previos. “El yo es él único almácigo de la angustia”. Sus variedades corresponden a los distintos “vasallajes del yo” descritos en la obra “El yo y el ello”: respecto del mundo exterior, del ello y del superyó.

A partir del análisis de la fobia Freud obtiene que “no es la represión la que crea la angustia, sino que la angustia está primero ahí, ¡Es la angustia la que crea la represión!” La pulsión haría aquí de semblante que apunta a un peligro externo “el castigo de la castración”.

EL texto avanza planteando preguntas “¿Cómo nos representamos ahora el proceso de una represión bajo el influjo de la angustia?” Sitúa aquí la exigencia pulsional que “convocaría a una de las bien recordadas situaciones de peligro” como un atentado contra el principio del placer que regula el psiquismo.

Más adelante, tocando el final de la primera parte de esta conferencia, Freud rescata un antiguo termino ya empleado, el “factor traumático”, como aquel que eleva la tensión a un punto tal que es vivenciado como displacer. Este factor traumático adquiere toda su relevancia en virtud de la “magnitud de la suma de excitación” que excede al sistema, aquello que no puede ser tramitado mediante representaciones, dejando una cantidad de energía no ligada en el aparato psíquico.

Freud, S., (1932[1933]/1992). “Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis”. 32ª Conferencia. Angustia y vida pulsional. Obras completas. Tomo XXII. Buenos Aires: Amorrortu Editores.

Brais Pereira

Los comentarios están cerrados.

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: