Cita 33

“Hay otro sector que se apasiona por reasegurarnos el sentido siguiente. Se muestra que antes de toda percepción consciente, sea auditiva, sea visual, hay una zona en la cual una percepción subliminal para la cual no tenemos ninguna percepción consciente, influye sobre nuestra posibilidad de acción. Por ejemplo, hay un laboratorio que ha detectado el hecho de que si uno al hacer ejercicio de traducción, si uno hace percibir de manera subliminal la traducción ya de antemano de una palabra, los que no han percibido, no han oído como tal, pero traducen más rápido. Entonces significa que de una manera o la otra han tomado conocimiento de esto.

Un japonés ha complicado la cosa un poco más. Los lectores de Lacan, y los que leen japonés, saben que en japonés hay dos modos de figuras, con los Hanzí, los caracteres chinos; y con el sistema alfabético.

Entonces han reunido a la gente y se hace el mismo sistema pero complicándolo en la percepción subliminal, pasa por un sistema de escritura y se pide en el otro de traducir, se le pone un Hanzí, después se le pone la palabra alfabética o al revés. Y también aquí se constata que la traducción va más rápida. Es decir que hay una percepción a nivel subliminal y muy complicada porque hay que pasar, hay que convertir un sistema de escritura en otro, difícil. Todo esto se hace sin ninguna consciencia.

Cuando digo, todo esto es el Yo para reasegurarnos, es que efectivamente no tenemos ninguna certeza que el mundo está. Tenemos preocupaciones conscientes sobre todo esto, pero hay que tranquilizarse porque a nivel inconsciente –entre comillas- a este nivel que no implica ninguna consciencia de la percepción, todo funciona. Estamos en la relación constante con el nudo, no lo sabemos, entonces podemos tranquilizarnos (risas).

Es esto que toca Lacan en su Seminario sobre “La Angustia”, en el cual dice, toda discusión sobre la causalidad al final se reduce a una certeza corporal.

Quiero citar precisamente, él dice: Pero mi brazo en tanto que puedo aislarlo considerándolo como tal, como intermediario entre mi voluntad y mi acto. Si me detengo en un momento a considerar su función es en tanto que un instante es aislado. Y quiere entonces mi brazo que lo recupere de una manera o la otra. Tengo que modificar el hecho de que si es mi instrumento, por lo tanto mi brazo no es libre. Tengo que defenderme contra el hecho no de su amputación, pero de su no control. El hecho de que por ejemplo un otro puede apoderarse de mi brazo, que me es posible transformarme en el brazo derecho o izquierdo de un otro cuerpo, o también el hecho de que puedo olvidarlo en el metro como un paraguas (risas).

Nosotros psicoanalistas sabemos lo que esto quiere decir, la experiencia de la histeria es para nosotros suficientemente significativa para que supusiéramos saber que esta comparación, entonces deja entrever que el brazo puede ser olvidado ni más ni menos que un brazo mecánico, no es una metáfora forzada, es la razón por la cual este brazo tengo que reasegurarme de su pertenencia a mi cuerpo con la función del determinismo. Gracias al determinismo, cuando olvido su funcionamiento, no es precioso saber que funciona de una manera automática, en un supuesto nivel inferior toda clase de reflejos tónicos, voluntarios, toda clase de aprendizaje me aseguran que él no va a escaparse, mismo si estoy desatento por un momento.”

Laurent, E. (2006). “¿Qué es un órgano del cuerpo? El cuerpo en el psicoanálisis y las neurociencias. Facultad de Psicología de la UBA, 30 de noviembre. http://elpsicoanalistalector.blogspot.com/2007/08/eric-laurent-qu-es-un-rgano-del-cuerpo.html

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