LO QUE HAY EN EL HOY
El “hoy” que forma parte del título de esta XII Conversación Clínica de Bilbao pone el énfasis en que el régimen contemporáneo bajo el cual vivimos ejerce una influencia en la práctica psicoanalítica. Jacques Alain Miller, en su lectura de la clínica, solía recordar la importancia del “factor C”, el elemento que depende de la externalidad cultural. Cada época es, en ese sentido, singular.
La transferencia no es un fenómeno exclusivo del análisis. Está también presente en la relación de cada sujeto con su partenaire-síntoma, dándole a esta expresión toda la “varieté” que puede alcanzar. La vida amorosa, la figura de un líder , la idealización de un maestro, la demanda de curación de un paciente a su médico. Lo propio del psicoanálisis es la perspicacia que tuvo Freud al descubrir el modo de convertirla en el centro de gravedad de la experiencia. Todas las otras formas de psicoterapia ignoran su importancia decisiva.
La transferencia es una de las demostraciones más claras de que el psicoanálisis no es una ciencia. El método científico pretende neutralizar la relación entre el investigador y su objeto, lo cual es en este ámbito totalmente legítimo (aunque ese ideal suela ser bastante fallido).
Hoy, definir la transferencia como la puesta en acto de la realidad del inconsciente posee toda su vigencia, tanta como el convencimiento freudiano de que el amor de transferencia es un amor auténtico, en nada distinguible de lo que puede suceder fuera del contexto analítico. Pero al igual que las modalidades de la vida amorosa muestran en la actualidad sus transformaciones, la relación del sujeto con el inconsciente también acusa recibo de ciertos cambios. Si extendemos un poco la idea lacaniana sobre el desabonamiento del inconsciente, si la llevamos más allá de los fenómenos propios de las psicosis y su diversidad, reconocemos que ese desabonamiento es un signo general de los tiempos.
Un análisis requiere una condición esencial: no solo la existencia de un sufrimiento cifrado en un síntoma, sino también que el sujeto sea capaz de creer que ese ciframiento puede ser leído. La interpretación no solo corre a cuenta del analista, sino también del analizante. Por ese motivo Lacan nos recuerda que, en definitiva, el Sujeto Supuesto Saber es el analizante.
Estar desabonado del inconsciente significa que el paradigma contemporáneo favorece más que antaño la imposibilidad de despertar, al menos por un instante. La transferencia es una oportunidad de que eso suceda, y la interpretación, venga del analista o del propio analizante, acompaña el movimiento de apertura, de pulsación. Nada garantiza que la puerta no vuelva a cerrarse. Pero ese breve encuentro con lo real puede en ciertos casos mantenerla entreabierta…
Gustavo Dessal. AME de la Asociación Mundial de Psicoanálisis y de la ELP. Docente del Instituto del Campo Freudiano. Autor de ensayos y obras de ficción.