“De los objetos que sirven para la conservación del yo no se dice que se los ama; se destaca que se necesite de ellos, y tal vez se expresa la injerencia de una relación de otra índole empleando giros que indican un amor muy debilitado: me gusta, lo aprecio, lo encuentro agradable.”
Freud, Sigmund. “Pulsiones y sus destinos”. Obras Completas, vol. XIV, Amorrortu,Buenos Aires, 2006, p. 132.