“Quizá justamente en las más horrorosas perversiones es preciso admitir la más vasta contribución psíquica a la trasmudación de la pulsión sexual. He aquí una obra del trabajo anímico a la que no puede negarse, a pesar de su horrible resultado, el valor de una idealización de la pulsión. Tal vez en ninguna parte la omnipotencia del amor se muestre con mayor fuerza que en estos desvíos suyos. En la sexualidad, lo más sublime y lo más nefasto aparecen por doquier en íntima dependencia («Desde el cielo, pasando por el mundo, hasta el infierno»)”
Freud, Sigmund. “Tres ensayos de teoría sexual”. Obras completas, Vol. VII. Amorrortu, Buenos Aires, 1992, p.147.