“El amor es una prueba de existencia distinta del dolor, aún si en ocasiones lo atrae. Es necesario haber destruido primero la razón de ser del Otro para que el amor del sujeto pueda ocupar ese lugar. El obsesivo se ofrece para sostener al Otro ideal a condición de que no se mueva, de que sea necesario; mientras que la histérica para amar al Otro precisa disminuirlo y le demuestra su ausencia de necesidad. Puedo perderte es la vertiente subjetiva de la interrogación ¿puedes perderme?”.
Miller, Jacques-Alain. Los signos del goce. Paidós. Buenos Aires,1998, p. 84.