“Aclarémonos esto: todo ser humano, por efecto conjugado de sus disposiciones innatas y de los influjos que recibe en su infancia, adquiere una especificidad determinada para el ejercido de su vida amorosa, o sea, para las condiciones de amor que establecerá y las pulsiones que satisfará, así como para las metas que habrá de fijarse. Esto da por resultado, digamos así, un clisé (o también varios) que se repite —es reimpreso— de manera regular”.
Freud, Sigmund. “Sobre la dinámica de la transferencia”. Obras completas, vol XII. Amorrortu, Buenos Aires, 1991, p.97.