“El amor, que sigue las circulaciones y las vicisitudes de la libido, está en el principio mismo del lazo social. Hasta el punto de que percibimos con él que el estatuto del Otro pasa mucho más por el amor que por el goce. Percibimos allí por qué nuestro maestro Lacan en su seminario Aun, consagrado a la construcción de ese concepto de goce, confronta este goce con el amor, y por qué esta antítesis, esta dialéctica, esta tensión entre el goce y el amor recorre toda su investigación”.
Miller, Jacques-Alain. La fuga del sentido. Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 165.