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Reseña II 

Efecto retorno sobre la psicosis ordinaria

Jacques-Alain Miller*

La psicosis ordinaria es una categoría, una creación extraída de lo que nosotros llamamos “la última enseñanza de Lacan”. Miller reflexiona sobre la razón por la cual había sentido en su momento la necesidad, la urgencia y la utilidad de inventar este sintagma señalando que se trataba de esquivar la rigidez de una clínica binaria, neurosis o psicosis.

A su vez, señala que ciertos casos tenían el aspecto de estar entre los dos binarios. Esta frontera terminó por ensancharse, a lo largo del tiempo, en el control y en la práctica. La psicosis ordinaria era una forma de introducir el tercero excluido por la construcción binaria, uniéndose al mismo tiempo a la posición del lado de la psicosis. Se trata más de una categoría epistémica que objetiva. Una psicosis difícil de reconocer pero que se deduce de pequeños índices variados.

Deben entonces ponerse a la búsqueda de pequeños índices. Es una clínica muy delicada. A menudo es una cuestión de intensidad. Eso nos orienta hacia lo que Lacan llamaba “un desorden en la juntura más íntima del sentimiento de la vida en el sujeto”. Y bien, eso es lo que buscamos en la psicosis ordinaria. El desorden se sitúa en la manera en que sienten el mundo que los rodea, en la manera en la que sienten su cuerpo y en la manera de referirse a sus propias ideas. Un desorden en relación a una triple externalidad: una externalidad social, una externalidad corporal y una externalidad subjetiva.

Esto introduce un cambio de estatuto para el Nombre del Padre. En los textos clásicos de Lacan, se utiliza el Nombre del Padre en tanto que nombre propio. No obstante, siguiendo la idea de un orden simbólico delirante, podemos decir que el Nombre del Padre no es más un nombre propio, sino un predicado definido en la lógica simbólica. Esta generalización de la psicosis significa que no hay un verdadero Nombre del Padre. No existe. Es siempre un elemento específico entre otros que, para un sujeto específico, funciona como un Nombre del Padre. Este elemento es el principio que ordena su mundo. El paso siguiente es el de comprender que ciertas psicosis no van hacia un desencadenamiento: psicosis con un desorden en la juntura más íntima que evolucionan sin ruido, sin explosión, pero con un agujero, una desviación o una desconexión que se perpetúa.

Cosme Sánchez

* Conferencia pronunciada en el seminario  anglófono “Psicosis ordinaria” realizado en París en julio de 2008 y publicada en la revista Quarto 94-95,enero 2009, en Bruselas (ECF) y en Freudiana Nº58 en abril de 2010.

 

 

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