Citas 36

“En el caso de la histeria de angustia, una primera fase del proceso suele descuidarse; quizá ni siquiera se la advierte, pero es bien notable para una observación más cuidadosa. Consiste en que la angustia surge sin que se perciba ante qué. Cabe suponer que dentro del Icc existió una moción de amor que demandaba trasponerse al sistema Prcc; pero la investidura volcada a ella desde este sistema se le retiró al modo de un intento de huida, y la investidura libidinal inconciente de la representación así rechazada fue descargada como angustia. A raíz de una eventual repetición del proceso, se dio un primer paso para domeñar ese desagradable desarrollo de angustia. La investidura [prcc] fugada se volcó a una representación sustitutiva que, a su vez, por una parte se entramó por vía asociativa con la representación rechazada y, por la otra, se sustrajo de la represión por su distanciamiento respecto de aquella (sustituto por desplazamiento [cf. pág. 152]) y permitió una racionalización del desarrollo de angustia todavía no inhibible. La representación sustitutiva juega ahora para e! sistema Cc (Prcc) el papel de una contrainvestidura; en efecto, lo asegura contra la emergencia en la Cc de la representación reprimida. Por otra parte, es el lugar de donde arranca el desprendimiento de afecto, ahora no inhibible, y en mayor medida; al menos, se comporta como si fuera ese lugar de arranque. La observación clínica muestra, por ejemplo, que un niño afectado de fobia a los animales siente angustia cuando se da una de estas dos condiciones: la primera, cuando la moción de amor {hacia su padre} reprimida experimenta un refuerzo; la segunda, cuando es percibido el animal angustiante. La representación sustitutiva se comporta, en un caso, como el lugar de una tras- misión desde el sistema Icc al interior del sistema Cc y, en el otro, como una fuente autónoma de desprendimiento de angustia. La expansión del imperio del sistema Cc suele exteriorizarse en el hecho de que el primer modo de excitación de la representación sustitutiva retrocede cada vez más frente al segundo. Quizás al final el niño se comporte como si no tuviera ninguna inclinación hacia el padre, como si se hubiera emancipado por completo de él y realmente experimentara angustia frente al animal. Sólo que esa angustia frente al animal, alimentada desde la fuente pulsional inconciente, se muestra refractaria e hipertrófica frente a todas las influencias que parten del sistema Cc, en lo cual deja traslucir que su origen se sitúa en el sistema Icc.”

Freud, S. (1915). Lo inconsciente. Obras Completas. Vol.XIV. Buenos Aires: Amorrortu Editores. P.179.

“Puede destacarse, además, este interesante punto de vista: mediante todo el mecanismo de defensa puesto en acción se ha conseguido proyectar hacia afuera el peligro pulsional. El yo se comporta como si el peligro del desarrollo de angustia no le amenazase desde una moción pulsional, sino desde una percepción, y por eso puede reaccionar contra ese peligro externo con intentos de huida; las evitaciones fóbicas. Algo se logra con este proceso de la represión; de algún modo puede ponerse dique al desprendimiento de angustia, aunque sólo a costa de graves sacrificios en materia de libertad personal. En general, los intentos de huida frente a las exigencias pulsionales son infructuosos, y el resultado de la huida fóbica sigue siendo, a pesar de todo, insatisfactorio.

De las constelaciones que hemos discernido en la histeria de angustia, buena parte vale también para las otras dos neurosis, de suerte que podemos circunscribir su elucidación a las diferencias y al papel de la contrainvestidura”.

Freud, S. (1915). Lo inconsciente. Obras Completas. Vol.XIV. Buenos Aires: Amorrortu Editores. P.181.

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