Destello de Amanda Goya

Che vuoi?

                                                             En una época en la que tantos sabios calculan

                                                                                 el mundo, sería deseable que, pudiendo hacerlo,

                                                                                 otros sueñen. (René Thom) [1]

… la sustitución del inconsciente freudiano por el parlêtre lacaniano, fija un destello. Encontré este enunciado (¡oh coincidencia…!)  en la conferencia “El inconsciente y el cuerpo hablante” de Jaques-Alain Miller, donde nos propone tomar esta sustitución, esta metáfora, como índice de lo que cambia en el siglo XXI.[2]

¡Esfuerzo de poesía! Lúcida afirmación de ocho años ha, cuando no se insinuaba aún la mutación que tendría lugar y a la que hoy asistimos insomnes, atribulados, angustiados…

Un cambio brusco de paradigma ha tenido lugar, punto de catástrofe, en términos de René Thom, que define como un cambio repentino y discontinuo[3], como la ruptura de una burbuja, o tal que un movimiento tectónico que de golpe raja la tierra y la separa en dos. Este tajo lleva hoy un nombre: pandemia.

¡Antes y Después!

El nuevo paradigma va mucho más lejos que el Proyecto Genoma Humano,

o es, mejor dicho, su consunción en carne viva sobre los cuerpos hablantes, los parlêtres que somos.

He aquí el marco de la angustia hoy, tan relevado por Lacan. Un marco que sirve para acordonar un vacío y que cada quien viste con las prendas de sus fantasmas. Pero nunca como en estos últimos dos años, esta Post-Humanidad en la que residimos, mal que nos pese, ha quedado alterada sin remisión.

El virus del miedo y sus variantes, sus mutaciones: muerte, vulnerabilidad, ignorancia, desasosiego, pobreza, precariedad, incertidumbre, angustia…Un virus que en cuestión de segundos se propaga como una peste por infinitas pantallas, haciendo oír la atronadora voz de la sugestión que anuncia una ley de hierro: ¡A mayor peligro, mayor control!

Un totalitarismo de nuevo cuño.

Tantas amenazas parecen cernirse sobre nuestras cabezas, que la angustia campa a sus anchas y a sus largas, con sus innumerables y fallidos intentos de fuga, culminando muchas veces en pasajes al acto cada día más numerosos. La clínica que practicamos, los seres hablantes que escuchamos, que somos, nos lo hacen palpar cada día.

Nunca sabremos sobre el origen de este malhadado virus, sí sobre sus consecuencias en nuestras constreñidas vidas, y algo vislumbramos sobre los beneficiarios de una nueva forma de plus-valía, segregada a fuerza de mentiras, de un omnímodo poder ejercido sobre la información, que no hace más que ahondar en la brecha de las segregaciones más mortíferas.

Esta astuta y macabra nueva forma de forclusión de la subjetividad y de destrucción de lo vivo, dinamita los lazos sociales y efectúa una castración real que enloquece, porque atenta contra el síntoma de cada uno, porque los arreglos sintomáticos se hacen cada día más difíciles de sostener, cuando la intimación de los dioses oscuros ya casi golpea nuestra puerta.

¡Elección forzada: No rendir las armas! ¡David contra Goliat!

Nuestra honda: la clínica del parlêtre, que no es sin la clínica de la Civilización.


[1] Milán, A. “Teoría de las catástrofes”. Revista Serie Psicoanalítica Nº1, Boletín de Psicoanálisis. Madrid 1981. p.85.

[2] Miller, J.A. Conferencia de clausura del IX Congreso de la AMP.17/4/2014. Presentación del tema del X Congreso de la AMP en Río en 2016.

[3] Milán, A. “El instrumento que Thom ofrece para resolver este problema es la topología diferencial (…) esta teoría es cualitativa, no cuantitativa”.

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