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“DESTELLO” DE LEONARDO GOROSTIZA

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Una cuestión de intensidad

En su conferencia de 2009, Jacques-Alain Miller nos propone ir a “…la búsqueda de pequeños índices. Es –dice- una clínica muy delicada. A menudo es una cuestión de intensidad. Una cuestión de más o menos.”1

Sin duda, no se trata aquí del “más o el menos” del significante, del “todo o nada” de la clínica discontinuista centrada en la forclusión del nombre del padre. Se trata de una clínica que se propone localizar matices y gradaciones. ¿Cómo entenderlo?

Es precisamente en su escrito mayor sobre la psicosis2 fundado en el más o el menos del significante donde Lacan, paradojalmente, dejó una pista. Al caracterizar el fundamento de los fenómenos erróneamente llamados intuitivos señala que se trata de un efecto del significante donde “… su grado de certidumbre (grado segundo: significación de significación) toma un peso proporcional al vacío enigmático que se presenta primeramente en el lugar de la significación misma.”3

Que Lacan diga que su “grado de certidumbre” es proporcional al vacío de significación, parece indicar que se podría situar allí una cuestión de intensidades: a mayor vacío, más certidumbre, a menor vacío, menor certidumbre.

Y que esto lo afirme en el seno de una caracterización que hace del “todo o nada” del significante su fundamento, lejos de la paradoja que ello implica no debe hacernos retroceder en encontrar allí una brújula para los fenómenos discretos y sutiles de las psicosis ordinarias. ¿No es acaso una referencia extraída de dicho escrito4 la que nos sirve de eje central para nuestra investigación cuando nos proponemos localizar las modalidades que puede tomar en cada sujeto ese “desorden provocado en la juntura más íntima del sentimiento de la vida”?5

Ocurre que, precisamente, es el vacío de significación fálica lo que corresponde a dicho desorden y a sus modalidades, que no convendría asimilar rápidamente en todos los casos a la significación mortal que dicho desorden toma en Schreber.6

Pero además no es lo mismo un “vacío” que una “indeterminación”. Si esta última, puede alcanzar grados muy altos en la neurosis (por ejemplo, en la histeria) y llevar a intentos de resolución vía fantasmática compatibles con lo que los clásicos describieron como “síndrome o delirio sensitivo de autorreferencia” (Kretschmer), en las psicosis los fenómenos de indeterminación serán siempre tributarios de un vacío o, mejor aún, de un agujero.

Indagar sobre estas diferencias, y unas cuantas modalidades más,7 forma entonces parte de nuestro programa de investigación sobre las psicosis ordinarias.

  1. Miller, J.-A., “Efecto retorno sobre la psicosis ordinaria”, El Caldero de la Escuela, nueva serie, número 14, EOL, Argentina, 2010, pág. 20.

  2. Lacan, J., “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”, Escritos 2, Siglo Veintiuno Editores, Argentina, 2002.

  3. Op. cit., pág. 516.

  4. Ibídem nota 1.

  5. Op. cit. en nota 2, pág. 534.

  6. Ver para esto op. cit. en nota 2, pág. 546, y el comentario de J.-A. Miller en 13 clases sobre El Hombre de los Lobos, UNSAM-Pasaje 895, Argentina, 2011, pág. 48.

  7. Miller, J.-A., De la naturaleza de los semblantes, Paidós, Argentina, 2002, pág. 52.

Buenos Aires, 25 de junio de 2017. Leonardo Gorostiza. Psicoanalista. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP). AME de la EOL y de la AMP. AE (2010/2013). Ex Presidente de la AMP (2010/2014).

 

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“DESTELLO” DE LIERNI IRIZAR

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Clínica del desierto 

En el libro Desarraigados,[1] J. C. Maleval relata un caso de gran actualidad. Un hombre joven, inteligente, atractivo y educado vive en una exclusión social importante a causa de su incapacidad para trabajar.

No ha podido mantener compromiso alguno ni en el trabajo ni con las mujeres y a pesar de su deseo de trabajar y formar una familia, se siente aplastado por una fuerza superior ante la cual la inercia es su única defensa. Los esfuerzos denodados por parte de la Agencia Nacional de Empleo para reinsertarlo laboralmente son inútiles y terminan valorando su situación como mera vagancia. Nadie entiende que el trabajo supone para él tal presión que le aplasta. Se angustia, deja de dormir, se agota, no lo puede sostener.

Se considera a sí mismo “un marica, una mierda, un inútil”. (p.53)

Aunque en este breve texto no podemos desarrollar la evolución de esta cura, el trabajo analítico muestra que sólo cuando se dejó de buscar su inserción social, algo se pudo modificar en su vida.

Este caso lleva a Maleval a proponerlo como un ejemplo de la clínica del desierto. Término que toma de J. A. Miller cuando en la conversación de Arcachón afirmó que “el desierto sería la metonimia de la falta forclusiva.” (p. 53) Podríamos decir, a falta de deseo, desierto.

En la conversación posterior a la presentación de este caso, Miller propone un matema para explicar éste y otros casos de psicosis ordinaria.

Por un lado, el matema S0 señala el estado de este sujeto (marica, mierda, inútil) y el de muchos otros considerados como casos de psicosis ordinaria. Se trata de una posición mucho más radical que la del sujeto tachado. Apunta hacia una atracción al no-ser. Por otro lado, hay en este caso una relación con la nada que lleva a Miller a plantear que se trata de una relación con el objeto a como nada.

Entonces, podemos afirmar que estamos ante otro matema para nombrar la psicosis ordinaria en el que S0 se relaciona con el objeto nada como causa de su no-deseo y causa de desierto.

Considero que esta propuesta de Miller es algo a analizar ya que nos ofrece una fórmula interesante para pensar la psicosis ordinaria.

[1] Desarraigados. J. A. Miller y otros. (2016) Paidós.

Lierni Irizar. Miembro de la ELP y AMP. AP en Donostia-San Sebastian.

 

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“DESTELLO” de ESTHELA SOLANO-SUÁREZDSCN0262

La relación con el cuerpo.

En el Seminario XXIII, Joyce le sinthome, Lacan expone su lectura de la relación de Joyce con su propio cuerpo, la cual es extraída del relato que hace Joyce en su libro Retrato del artista en hombre joven, donde cuenta una escena de su vida de joven estudiante. Consecutivamente a una disputa intelectual versando sobre poetas, cuatro o cinco camaradas arrinconan a Joyce y le dan una paliza monumental. Una vez que se pudo liberar, éste relata que no sintió ningún afecto frente a la violencia de la cual fue objeto. Y es este detalle el que llama la atención de Lacan. ¿Cómo es posible que no sintiera cólera, odio, o humillación, furor, detestación, deseo de venganza, ante tal afrenta gratuita ? Ademas Lacan encuentra muy curioso que Joyce use como metáfora relativa al episodio la idea de que este acontecimiento se evacuó para él « como un pellejo ».

¿Es que Joyce era masoquista ? se interroga Lacan para concluir que no, ya que no gozó de la paliza, sino que sintió como asco de su cuerpo. Lacan encuentra en esta narración de Joyce el indicio de un dejar caer relativo a su cuerpo, el indicio de un desapego sospechoso. ¿Cómo es posible un tal desapego relativo al cuerpo cuando sabemos que la imagen del cuerpo para los seres hablantes es el territorio de una secreta y permanente adoración ?

Es a partir de este detalle clínico que Lacan deduce que la función del ego, que él define como la idea de si mismo como cuerpo, fuente del narcisismo, no funciona así para Joyce.

Lacan se orienta hacia una lectura borromeana del episodio relatado y concluye que éste pone al descubierto en Joyce, una « falta », un « error » en el nudo borromeo que sostiene la triplicidad del parlêtre. En este caso el registro simbólico en lugar de pasar por debajo del redondel de lo real, pasa por arriba, y por esta razón, el redondel del imaginario que no esta sujetado o atado, se libera deslizándose como un pellejo, y se va solo, separado de los otros dos.

Lacan propone que Joyce corrigió el error de anudamiento, que da razón del defecto de su ego, gracias a la función de la escritura, construyéndose gracias a ésta, como autor, un ego corrector del defecto del nudo.

Lacan nos procura así una lección clínica preciosa. Nos invita a tener en cuenta los signos discretos que pueden indicarnos aquello que no funciona en la relación con el propio cuerpo, relación que es siempre imperfecta para todos los parlêtres, pero que no obstante puede presentar problemas considerables en algunos casos. ¿Cómo ese cuerpo que nos es siempre tan extranjero se anuda o no al círculo del inconsciente y al círculo que ek-siste a lo imaginario y al inconsciente como real fuera de sentido ?

¿Cómo se sostiene esa relación con el cuerpo para cada uno ? Y si ella no se sostiene, ¿cuáles son los arreglos, los anudamientos, las costuras posibles a las cuales un trabajo de análisis puede abrir la vía ?

Esthela Solano Suárez. Psicoanalista en Paris, AME en la ECF, NLS, EOL y de la AMP. Ex-AE. Docente de la Sección Clínica Paris-Saint Denis, DESS de psicología clínica y patología–Estrasburgo, DEA del Campo Freudiano por la Universidad París VIII.

 

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“DESTELLO” DE CRISTINA CALIFANO

En “Efecto retorno sobre la psicosis ordinarias”[1], nos dice Miller; que sus impresiones sobre las consecuencias teóricas de la psicosis ordinarias van en dos direcciones, por un lado una dirección conduce a afinar el concepto de neurosis, entendiendo que la neurosis es una estructura particular, dice entonces, que se necesitan ciertos criterios concretos para pensar en una neurosis. Si no encontramos esos criterios concretos entonces, no estamos en presencia de una neurosis, se trata de otra cosa.

Miller, nos orienta entonces, ya, en aquellos años; que por un lado estamos en el momento de afinar el concepto de neurosis pero por otra parte somos conducidos a una generalización del concepto de psicosis. Y que, esta generalización de la psicosis significa que no hay un verdadero Nombre del Padre. Este no existe. Sostiene Miller, que es un elemento específico entre otros, que, para un sujeto específico funciona como un Nombre del Padre.

Y es interesante porque en este seminario Miller va a plantear que la psicosis ordinaria no tiene una definición rígida. Es un significante dirá, para atraer a su alrededor los diferentes sentidos que puede haber en torno a este significante. Y agregará “hice la apuesta de que este significante podía provocar un eco en el clínico”. Y ese eco nos lleva a buscar aquellos signos discretos que nos interrogan. Es una clínica muy delicada, muy paso a paso.

 

Cristina Califano. Psicoanalista en Bilbao, miembro de la ELP y de la AMP. Responsable de docencia y actividades Seminario Campo Freudiano-Bilbao. Integrante equipo asistencial Centro Psicoanalítico Bilbao.

 

[1] Miller, Jacques Alain. Revista Consecuencias. Revista digital , arte y pensamiento.

Edición Nro. 15 – Mayo 2015